lunes, 29 de diciembre de 2014

Queridas satánicas majestades...

Se acaba el año. Sé que no tiene nada de especial, que solamente va a cambiar un digital en la numeración, pero aún así, no puedo evitar hacer balance de este año 2014 que acaba. Todos los años lo hago. Surgió un fin de año (hace ya tiempo) que eché la vista atrás y sólo podía acordarme de lo malo. Por eso, cada año me apunto mentalmente todos los éxitos y los momentos buenos y también los fracasos que he vivido, para darme cuenta de que el año ha merecido ser vivido. De esta forma, pocos días antes de que acabe el año hago esta balanza simbólica.

No os voy a escribir la enorme cantidad de buenos momentos que he vivido a lo largo del año, pero si que queda claro que superan con creces a los no tan buenos. He superado mis expectativas profesionales, estoy muy motivado para estudiar las oposiciones y por ahora las llevo a buen ritmo, además, en el terreno personal sigo mejorando como persona, y exceptuando el borrón de Elara, he tenido un año de lo más agradable en todos los sentidos. He viajado, he disfrutado con mis amigos, del verano y he vivido momentos inolvidables (de los de verdad) ¿Qué más se puede pedir a este 2014? Nada. Ha sido un buen año.

Por todo esto creo que es el momento y el lugar para escribir la carta a los Reyes Magos con mis deseos para el 2015. Aunque, como no soy muy creyente, en vez de a ellos se la enviaré a The Rolling Stones. Imaginaros a Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ronnie Wood vestidos de Reyes Magos y subidos encima de unos camellos; sería buenísimo. Estoy totalmente seguro de que ellos me van a comprender mejor y tienen los mismos poderes mágicos (Keith Richards quizás más) que los Reyes Magos originales. Además, soy yo el que escribe la carta y la envío a quien quiero. Esta es mi carta para el 2015:

Queridas satánicas majestades,

Les escribo con la intención de demostrarles que este año 2014 he sido un niño de metro ochenta y cinco muy bueno. He atendido a mis obligaciones familiares, especialmente a las de hijo (mis padres se hacen mayores) y como tío (hay que cuidar a las nuevas generaciones). También lo he hecho como ciudadano, indignándome (inútilmente, parece) por la situación que vive el país, y más especialmente por esas personas anónimas, que realmente sufren mucho por diferentes causas, procurando aportar mi pequeño granito de arena para mejorar esta situación. Por último, personalmente, creo que he sido sincero y bueno, conmigo mismo y con los demás. Cada vez expreso más y mejor mis sentimientos y siempre he actuado correctamente, acorde con mi conciencia, incluso en los momentos más difíciles (lo que no siempre ha sido fácil).

Quiero agradecer a las muchas personas que me ha acompañado a lo largo de este año, por los buenos momentos que he pasado. De forma contraria quiero añadir que no guardo rencor a aquellos con los que no he tenido feeling o con los que han surgido problemas.

Para este nuevo año 2015 me gustaría pedirles, mis estimadas satánicas majestades, si no es mucha molestia, que me trajeran varios regalos. Sé que igual peco de ambicioso, pero mejor pedir de más que quedarse corto ¿No creen?
  • Hace ya tiempo que sé que estoy preparado para una relación. Después de muchos años de experimentos y fracasos me conozco a mi mismo y soy lo suficientemente maduro como para embarcarme en esta gran aventura de la vida. Por eso, me gustaría pedirles que encuentre, en esta gran constelación de estrellas que llamamos mundo, a alguna que brille de especial manera para mi. Pero se trata de querer, no de gustar; debemos correspondernos de igual manera.
  • Por otra parte me gustaría conseguir mis metas profesionales. Hacer el duro esfuerzo de estudiar para las oposiciones y al final conseguir una merecida recompensa. Porque en esta difícil empresa que me he embarcado no siempre se garantiza alcanzar la meta (pero yo sé que lo lograré).
  • También, como no, quiero salud para mi y para todas las personas de mi vida. Asimismo, que mejore la situación del país. Sé que en esto no me va a hacer ni puto caso mis apreciadas majestades, más que nada porque no está en sus manos. Pero por pedir deseos que no quede.
  • Asimismo, que me sigan saliendo canas, me recuerdan que ya no tengo 20 años y que por ahora mantengo mi pelo.
  • Como un gran favor les agradecería enormemente si pudieran evitar que el vecino de al lado pusiera Camela, a todo volumen, los sábados y los domingos por la mañana, durante cinco horas seguidas. Esta petición es muy importante.
  • Por último, me gustaría seguir creciendo como persona en todos los aspectos posibles. Acabar el 2015 siendo mejor que ahora. No soy una persona conformista, y con lo larga que es la vida, hay mucho tiempo para mejorar, aprender y vivir nuevas experiencias.

Después de ésta serie de peticiones, me despido sin más dilación. Espero sinceramente que se cumpla buena parte de estos deseos (tampoco quiero abusar de su generosidad con pequeños detalles), y que esta vez si, el 2015 sea un año de alegría para todos.

No sé como despedirme correctamente de ustedes, sus satánicas majestades. Supongo que con un cordial saludo y ofreciéndole, en el caso de pasar por mi ciudad, irnos a tomarnos unas cervezas (o unos whiskys) mientras escuchamos Rock´nd Roll (el sexo y las drogas se lo dejo a ustedes). 

Atentamente, 2 de Julio.


Después de haber expresado mis deseos en esta carta, me gustaría puntualizar que, me lo concedan o no sus satánicas majestades, yo haré todo el esfuerzo posible por mi parte para que se cumplan. Está claro que el camino del futuro nace en los pies de uno mismo, y aunque sea algo simbólico, el camino de 2015 lo voy a empezar a caminar ya.

Por lo que respecta a estas Navidades me encuentro muy bien. Tal como publiqué en mi anterior entrada, quería tener tiempo para descansar un poco de todo lo que discurría sin descanso por mi cabeza. Y lo he logrado. He podido disfrutar de tiempo con mi familia y amigos, jugar con mis sobrinos y salir a tomar unas cervezas por el centro con ganas de disfrutar de tiempo de ocio. He tenido reunión con mis compañeros de colegio y también con los de la universidad. He vuelto a sentir el calor de aquellos a quienes considero "mis amigos".

Cierto es que les he tenido que explicar que pasó con Elara y porqué no estamos juntos. Como ya estoy cansado de repetir la misma larga historia de principio a fin, he ido resumiendo diciendo que "ya me gustaría a mi saber el motivo, pero que se debe a el agobio que tenía por su trabajo, sus estudios, su familia, porque consideraba que no podía darme lo que necesitaba (esa frase es literal de Elara) y que, según ella, lo hacía por mi bien" a lo que siempre añado que le entró miedo. De ahí ya, que cada uno saque sus conclusiones (que las sacan). Mi amiga Cat asegura que está en plan estúpido porque se ha dado cuenta que la ha cagado y porque no me he "rebajado" a pedirle que volvamos a estar juntos, es más, yo sigo como siempre y poco a poco ve que lo estoy superando; todo eso le jode, según Cat, mucho, porque se da cuenta del error tan grande que ha cometido (cuando leáis el siguiente párrafo lo entenderéis mejor). Es una visión interesante. Lo que está claro que a todos les ha sabido mal, porque me veían muy ilusionado y enamorado. Pero qué se le va a hacer...

En cuanto a Elara, llevo todo el mes de diciembre, que se dice pronto, sin enviarle un Whatsapp ni nada. Tan sólo me habló ella el día 7 para que quedásemos y le devolviese su libro electrónico, y desde entonces no sabía nada hasta que el 24 por la tarde me deseó una feliz navidad y le contesté con lo mismo. Sin embargo, dos días después pasó una cosa que me resulta curiosa; a ver qué pensáis vosotros. Igual es que me estoy "desenganchando" de Elara y ya no lo veo igual. Pero bueno, vayamos al grano. El día de Navidad vino a casa toda mi familia y estuve jugando con mis sobrinos. Estuvimos haciéndonos fotos y me gustó mucho una en la que mi sobrina "la peque" me abraza. Total, que esa misma tarde me puse esa foto de perfil de Whatsapp. Pues al cabo de un día, buscando una conversación de Whatsapp me fijé en que Elara también se había puesto una imagen con sus primos pequeños. No sé si quiere decirme indirectamente algo o es que está inmersa en una cruzada por ver quien demuestra ser más feliz en una foto, una especie de "Guerra Fría digital de la alegría". El caso es que no me importa; yo puse esa foto primero, sencillamente porque quise, no hay doble intención ni trato de demostrar nada. El motivo por el que lo haya hecho ella es cosa suya. Pero está claro que es demasiada casualidad y por eso me resulta curioso. Cat ya sabéis lo que opina.

A esta "actitud" tan rara le dedico estas palabras que he visto en el post de otra persona, y que copio, porque son perfectas para despedir a Elara de este 2014:

Negar una historia no la hace inexistente. Tú y yo tuvimos una historia. 
Fugaz, pero finalmente una historia. 
Con momentos inolvidables, con versos dedicados y versos repartidos. 
Te guste o no. Me guste o no. Estés o no. 

Tras este inciso deciros que tengo ilusión y energía renovada. Pienso despedir el año con una sonrisa. El día 31 por la tarde correré la San Silvestre, luego ducha caliente, traje, corbata y después ir a la fiesta de fin de año con mis amigos Nureb y Ava. Así que... ¡Allá vamos 2015!

¡Os deseo un muy feliz año nuevo a todas y todos! Espero que se cumplan vuestros sueños (y sino, ya sabéis, a escribirle la carta a los Rolling Stones) ¡Un beso fuerte!

Empiezo a caminar el año, para que el 2015 acabe así...

jueves, 18 de diciembre de 2014

Sonriendo, a pesar de todo.

Lo he hecho. Me he apuntado al gimnasio. Decidí que ya era hora de ser valiente y hacer algo por mi. Más que nada por mantenerme en forma y coger una rutina: levantarme temprano, ir al gimnasio y luego tener todo el día para estudiar. Nunca había ido a un gimnasio (de hecho, nunca me lo había planteado), así que cuando me apunté pregunté de todo; desde que era "cardio" hasta diferenciar la sala de musculación de la sala de torturas de la Inquisición. El dueño del gimnasio me resolvió las dudas y me enseñó el local, un sencillo gimnasio de barrio. Luego volví a casa y saqué del armario mi olvidada ropa de gimnasia del instituto, que sin exagerar es de mis tiempos de cuando iba a la ESO. Pero no me importa, me gusta marcar tendencia vintage.

El primer día fue algo raro. Llegué temprano, sobre las ocho y media de la mañana, y cuando entré en el vestuario había un montón de señores mayores con el pene al aire. Fue una situación, como mínimo, dantesca. Entre ellos estaba el dueño del gimnasio que, con toda la naturalidad del mundo, me dijo que tenía que explicarme los ejercicios del primer día; con el pene al aire, claro. Yo permanecí impasible, respondiéndole como si no supiera que sus genitales eran visibles a mis ojos. No es por ser tiquismiquis, ya que no tengo reparos en ver a hombres desnudos; pero además de no ser algo habitual, no es lo que esperaba ver el primer día de gimnasio. De hecho, os podéis imaginar la situación con esta suma:

"El Infierno" según 
El Bosco

+
                 

   "El Doríforo" de 
                 Policleto


Después de aguantar estoicamente unos minutos de espera hasta que se vistiera, fuimos a la sala de cardio (la de las bicis estáticas y cintas de correr para los no puestos) y me dijo que para comenzar estuviera media hora aquí. Como no pago el gimnasio para correr o andar sobre una cinta, que eso se puede hacer gratis, estuve media hora en la bici estática (lo que más me gusta). Me subió el sillín hasta el infinito porque, según él, soy alto; que lo soy, pero bueno... tampoco hace falta que toque el techo, pensé. Así fue mi primer día de gimnasio: viendo penes de señores mayores, media hora de bici estática y el culo un poco dolorido a causa del sillín tan alto.

El fin de semana fue mejor que el anterior. Lo cual, para todos los que habéis leído mi entrada anterior, no era muy difícil, admitámoslo. No he tenido ningún bajón, pero esto ha sido porque apenas he salido de casa. He preferido ver llover a través de la ventana que mojarme. Lo he aprovechado para descansar de todo y disfrutar de la tranquilidad conmigo mismo.

El lunes tuve que hacer un examen en la Escuela Oficial de Idiomas, donde iba con Elara hasta que lo dejamos. Apenas unos días después de eso me dijo que "estaba muy ocupada" con el trabajo, y que por tanto, se lo dejaba (también). Aunque yo, por mis coj... o quizás porque soy un calzonazos, me he prometido que la ayudaré en todo lo que pueda para que apruebe el examen final (porque aunque no venga a clase puede presentarse en Junio); de hecho, hasta le he hecho la pelota a la profesora diciéndole que aunque no "pueda venir", está muy interesada y yo la mantengo informada de todo. Puede que me sienta culpable porque lo haya "dejado", aunque lo seguro es que antes de que acabéis de leer esta entrada pensaréis que soy un necio. Pero a lo que iba; el examen me salió regular hasta que en el último ejercicio me inventé a tope le futur simple. Vamos, que prácticamente he creado otro idioma. Menos mal que tan sólo era "una prueba informativa"... Aunque tengo que dedicar tiempo a estudiar francés, que hay vida más allá de la oposición.

Por lo que respecta a Elara, yo mismo veo que me voy "curando" poco a poco. Aunque sigo pensando en ella, ya me cuesta menos dormirme; continúa presente en mis pensamientos, pero con menos intensidad (supongo que ya no me afecta tanto); y tampoco estoy tan pendiente de lo que hace o de la foto que se pone de perfil de Whatsapp.

El viernes por la noche fui a cenar a casa de Ava y me dijo que se la había encontrado en el gimnasio (uno distinto al mío, sólo faltaría eso... realmente me sorprendió esucharlo, Elara no me había dicho nada), y que la saludó con total normalidad, pero Elara se mostró bastante desapacible; Ava dijo literalmente "agria". Como tengo confianza, le pedí que si se la vuelve a encontrar (que se la encontrará), la salude y le diga "hola" con una sonrisa; como si no pasara nada. No soy una persona rencorosa, todo lo contrario, y desde el día que me dejó tuve claro que ni lo peor me va a cambiar. Por eso le dije a Ava que, por ser mi amiga, ahora era mi "embajadora" frente a Elara y no debía caer en una actitud distante, esquiva o "agria" con ella. Nosotros no tenemos nada en su contra, afirmé, y por tanto actuaremos educada y correctamente (faltaría más). Si a Elara le disgusta o le molesta encontrarse con mi amiga Ava, o cualquiera de mis amigos, el problema es suyo, no mío.

No obstante, no entiendo esta actitud. Más cuando Ava es una persona adorable, sin pizca de maldad. Y yo tampoco es que le haya hecho nada malo, al contrario. Elara se muestra "fuerte" delante de mi, como si no pasara nada; en las redes sociales da la imagen de "felicidad absoluta", poniendo fotos sonrientes como si fuera el mejor momento de su vida; el martes subió al Facebook una foto que le hice yo en la playa, que... ¡Puf! qué os voy a contar... guapísima es poco, le di a me gusta en cuanto la vi y luego va y se la pone de perfil ayer miércoles por la noche; pero realidad trata de mantenerse alejada de mi y de todo lo que le recuerde a mi, como ha demostrado con Ava. No sé si poniéndose esa foto de perfil pretende decirme algo, fastidiarme o bien lo hace sin saber que se me acelera el corazón cuando la veo.

Creo que olvidar es imposible, que la barrera del tiempo ayuda pero no hace milagros. La clave está en superar los recuerdos, asumirlos y vivir con ellos, no en olvidar, porque la memoria no se pierde, se silencia; y esto no ayuda nada. Quiero poder ver sus fotos o escuchar una canción que me recuerde a ella con una sonrisa y no con tristeza. Igual es que mi filosofía se basa en que soy incapaz de odiar e incapaz de obligar a nadie a quedarse, supongo que porque quien se quiere quedar es quien vale la pena, y yo aún tengo fe en Elara. De todas formas, ya os digo, no entiendo su actitud. Si alguien puede explicármelo, estaré muy agradecido.

Aparte, a veces me pregunto... ¿Qué pensaría Elara si leyera este blog? ¿Qué creéis? María me escribió un comentario el lunes afirmando que si leyera mi blog "sería muy dichosa", quizás, aunque también puede ser que no me volviese a hablar en la vida.

A pesar de los altibajos (sobre todo el de la foto), os puedo asegurar que esta semana, quizás porque mi alma está siendo invadida por el espíritu navideño o porque realmente voy curando las heridas del corazón (que no olvidando), estoy más animado. También me ha ayudado a abrirme y sonreír el hablar de mi mismo con mi nueva amiga Leda, a la que le estoy muy agradecido. Supongo que estoy pasando una hoja más del libro que escribo con mi vida; esa biografía que no se borra, se crea. Tengo ganas de pasar algún tiempo fuera de casa, con los amigos y la familia en estos días que me esperan. Salir, reír, disfrutar sin pensar y pensar sin recordar, y sobre todo decirme que "nunca te olvides de sonreír, porque el día que no sonrías será un día perdido" (Charles Chaplin). Además, ahora ya no me hace falta que los señores del gimnasio me ayuden a colocarme el sillín de la bici estática... es un gran comienzo.

Je veux de l´amour, de la joie, de la bonne humeur; ce n´est pas votre argent qui f´ra mon bonheur,
Moi, je veux crever la main sur le coeur...
Alons, ensemble, découvrir ma liberté, oubliez donc tous vos clichés,
Bienvenue dans ma réalité!

lunes, 8 de diciembre de 2014

Buscando el interruptor de apagado.

Hay noches, cuando el frío aprieta, y no sólo el térmico, que me meto en la cama, me tapo con toda la cubierta y me acurruco dentro, como un niño pequeño. Lo hago porque quiero que el mundo se pare, aunque sea un minuto; pero no para. En mi pequeño mundo iluminado por la pantalla del móvil pienso en estos días tan atípicos que he tenido durante el puente.

Desde que lo dejé con Elara (no lo digo por ser repetitivo, sino porque es la realidad) no he parado de estudiar para las oposiciones. Tanto es así que ya he adelantado a la academia. Es decir, que voy más rápido que los temas dados en clase. No obstante, en esto de opositar siempre hay algo que hacer (como bien sabéis muchos de vosotros), sigo estudiando pero con un poco menos de intensidad.

Todo ello me ha "permitido", y lo digo entre comillas, disfrutar de este puente. Porque realmente, disfrutar de salir, podría hacerlo todos los fines de semana (si quisiera... que no quiero). Sin embargo, éste en particular, mis amigos me dijeron de salir el sábado y dije que si; no tenía ninguna escusa que darles (soy demasiado honrado). Lo mismo ocurrió hoy, que he pasado el día en el campo con unos amigos. Resultado: este puente he roto mi aislamiento auto-impuesto; pero no sabría deciros si ha sido bueno o malo.

El sábado salí con mis amigos Nureb, Ava y varios más. A quienes creo que no les agradezco lo suficiente sus intentos de animarme y hacerme salir de casa (aunque generalmente no les hago ni puto caso, dicho sea). Al comienzo de la tarde del sábado estaba muy animado, tenía ganas de salir. Además, por "suerte", y vuelvo a abrir comillas, no salimos por mi ciudad, lo cual me evita ponerme histérico pensando que me puedo cruzar con Elara en alguna calle del centro. Esas mismas calles que me gustan tanto y no piso desde hace semanas.

Fuimos a un sitio que me encanta, más que nada porque la gente que se junta allí es de mi edad y ponen música bailable y moderna. Nada de niños, chumba-chumba, ni menos aún reaggeton. Todo esto previo paso por el fnac, que es parada obligatoria siempre que voy a la capital para soñar con las decenas de libros que quiero comprarme y no puedo. Estaba en la disco y me encontraba a gusto. Escuchando la música, bailando, con un tercio en la mano. Además, esa sensación al entrar en un garito y ver como varias las chicas me miraban, me levantó la moral. De hecho, una no paraba de mirarme descaradamente, o quizás era yo quien centraba mi atención en ella. Era guapa. Pero, si ya en mi mejor momento soy tímido, podéis imaginaros como estoy ahora... Luego nos fuimos y dimos un par de tumbos por otros locales, sin mucho éxito.

Tras dar varias vueltas y entrar en la fase "¿ahora qué hacemos?", que todos sabemos como acaba: en casa de cada uno; me da el bajón. Fue en uno de esos momentos de indecisión para alejarme del debate cuando (maldita la hora) cogí el móvil y entré en Facebook, viendo las fotos recién publicadas de Elara pasándoselo de puta madre con sus amigos/as la noche anterior del viernes, lo cual me sentó como un tiro, no porque se lo pase bien con su gente, todo lo contrario, sino por no estar yo ahí con ella. Después de eso, para mayor gloria propia, entré en Whatsapp y vi que tenía una foto precisamente de la noche anterior, con una copa en la mano y una amplia sonrisa (la misma sonrisa que me vuelve loco de amor). Así que me dio todo el bajón... Alguno de los que me estáis leyendo pensareis: ¿Pero cómo pudiste ser tan gilipollas? No lo sé. Intento vivir sin prestar atención a lo que haga Elara o lo que publique en su muro, pero no puedo evitarlo... ella es mi debilidad.

En conclusión. Dije que yo me iba para casa, que ya era suficiente fiesta pa´mi body. Me despedí. Cogí el coche. Arranqué poniendo el carrusel deportivo de la radio, que no me interesa en absoluto, pero quería distraerme de cualquier forma. Recorrí los 24 kilómetros que me distan de casa. Aparqué. Entré en casa. Me preparé la cena. Me puse a ver una serie, sin mucho éxito, porque mi cabeza le prestaba la atención justa, así que me metí en la cama buscando un poco de tranquilidad, y de esta forma ponerle el punto y final al sábado... pero la noche se alargó entre recuerdos, conversaciones imaginarias y sueños con Elara. Ojala tuviera un interruptor en la espalda que me apagara hasta el amanecer del día siguiente.

El domingo me levanté decidido a pasarme el día estudiando para no darle trabajo al corazón. Quería dedicar todo el día a estudiar como un poseso a fin de quemar las horas lo más rápido posible. Pero cual fue mi sorpresa cuando sobre las once y veinte de la mañana Elara me mandaba un Whatsapp. Hacía más de un mes que no me escribía por iniciativa propia. Lo abrí sin pensarlo siquiera un segundo. Tuvimos una breve conversación de lo más corriente, hasta que me dijo que necesitaba pedirme un favor, "una coseta", que le devolviera su libro electrónico. Es verdad, llevaba semanas dándole vueltas a decirle "tengo que devolvértelo", pero al final no le decía nada, aferrándome a este objeto como una esperanza más de su "vuelta".

Desde el momento en que le dije: "nos vemos luego" estuve cavilando todos los detalles de ese café. Que le diría, que imagen quería darle (llegué a la conclusión que no debía dar lástima, ni estar excesivamente melancólico, pero tampoco podía caer en el extremo contrario con una actitud chulesca, más que nada porque eso no va con mi carácter), que temas de conversación podíamos tratar, hasta la ropa que debía ponerme. Sabía que ésta iba a ser una oportunidad única; por eso fui agradable, cercano, le presté toda mi atención y estuve seguro de mi mismo (vamos, como soy).

Así pues llegó el momento. Eran las cinco en punto de la tarde del domingo cuando, al girar la esquina, ahí estaba ella, en el banco donde siempre quedamos. Estaba muy guapa, con un abrigo beige y las Ray-Ban puestas. Le dije "Bona vesprada!" con una gran sonrisa (que no era forzada) y nos pusimos en marcha. Le devolví su libro electrónico y ella mis películas de cine clásico en blanco y negro (que ya ni me acordaba que las tenía). Fuimos al centro y entramos en un pub de estilo irlandés. Ella pidió un té de frutas del bosque rojo, yo una caña. Aunque estábamos separados por un metro (que me parecía un kilómetro), bromeamos, hablamos de las oposiciones, de el estudio, de como le va su trabajo, de su buena amiga-prima que está recién divorciada, sus amigas, de mis clases, del viaje que está planeando para navidad con un amigo... Me habló de sus amistades, de sus rollos, como si nunca me hubiera ido, con toda normalidad. Hasta me enseñó fotos del móvil. Fue una sensación muy agradable volver a hablar con ella en persona, mirarla a sus ojos. Sentir como al principio luchaba por no mirarme, por nerviosismo supongo, pero al final no podía evitar mirarme a los ojos, sonriendo. Yo sonreía aún más. Después de algo más de una hora le dije si nos íbamos, me respondió que si (no quería alargarlo). Rápidamente me acerqué a la barra y pagué. Le ayudé a ponerse su abrigo beige y nos fuimos. Al llegar al banco, le pregunté si estaba bien, me dijo que si, ella me preguntó lo mismo y respondí con la misma mentira. Le pasé la mano por la espalda, le di dos besos y nos despedimos. Elara me aseguró que, ya que estaba en la calle, iba a aprovechar para hacerle una visita a sus abuelos; sin embargo, después de despedirnos me giré para ver como se iba y no andaba en dirección a casa de sus abuelos... quizás había quedado con su amiga-prima para comentarle qué tal había ido "el café", volvía a su casa, o quien sabe.. igual son cosas mías.

Nureb y Ava me dijeron poco después de ir a cenar con ellos y ver una peli en su casa, pero no tenía ganas. El sábado ya había sido demasiado para mi, y la larga espera del domingo hasta quedar con Elara no me había permitido estudiar ni una sola frase. Tenía que tratar de cumplir, en parte, el objetivo que me había marcado para el domingo. Pero fue imposible. Si ya la noche anterior no me la había podido quitar de la cabeza por una foto (bueno, y sin foto igual), ahora ya... imaginaros. Y además estaba con esa sonrisita absurda (pero deliciosa) en la cara.

Después del domingo llegó el lunes; como siempre. Hoy he estado en el campo con mis amigos frikis, disfrutando de dar una vuelta por la naturaleza. Hemos pasado el día jugando a juegos de mesa y hablando. Realmente hoy ha sido el día más distraído que he tenido últimamente. De hecho, estoy bastante cansado; entre que llevo dos noches sin apenas dormir y la paliza de hoy, os podéis imaginar que hago en la cama a estas horas.

Ahora, de vuelta a casa y tras acabarse este agitado puente, sigo dándole vueltas a la "cita" de ayer con Elara... Más cuando aterrizo en casa después de pasar todo el día descontectado en el campo, llego, enciendo el ordenador y lo primero que me aparece es la nueva foto de perfil de Elara; guapísima tomando una caña con su amiga-prima en una terraza bajo el sol (foto a la que tengo mil ganas de darle a me gusta, pero voy a contenerme, al menos por esta noche). Pienso que hicieron falta mil casualidades para que nos conociéramos y tan solo una para que nos separáramos. Nos llevamos estupendamente. Nos gustamos. Volver a estar juntos fue muy agradable. Sin embargo ahora no dejo de preguntarme ¿Quedó conmigo tan sólo para recoger su libro electrónico y devolverme mis cosas con la escusa de tomar un café? ¿Fue algo más que eso o sólo postureo? ¿Es el inicio de una hermosa amistad? ¿Lo hace, como yo, para mantener la puerta abierta? ¿Volveremos a quedar? Son tantas preguntas sin respuesta que mejor me acurruco bajo el edredón, tratando de que el mundo se pare y buscando sin éxito el interruptor de apagado para dormirme y dar paso a otro martes de rutina.

Postdata 1: Aún tengo aquí, en mi habitación, su bolsa con todas mis películas y libros dentro, como si me diera miedo volver a ponerlo todo en su sitio. Quizás, porque su sitio, estaba en casa de Elara.

Postdata 2: ¿Veis normal que tenga muchas ganas de hablar con su amiga-prima para ver si me cuenta algo? ¿Por qué creéis Elara se hace tantas fotos a ella misma y se muestra tan sonriente en las redes sociales?

Postdata 3: He decidido firmemente que me tengo que apuntar al gimnasio (si, lo hago por mi y por ella). A ver si voy haciendo alguna actividad para mí mismo y sobre todo me ayuda a levantarme temprano y acostarme con sueño.

Postdata 4: Después de contar "la odisea de mi puente", y dado que no encuentro mi interruptor de apagado, voy a apagar el móvil. A ver si escuchando canciones como esta de R.E.M. me entra sueño... Buenas noches a todas y todos.


Cuando el día es largo... y la noche.
La noche es tuya solamente.
Cuando estés seguro que has tenido suficiente... de esta vida; bien, espera.
No te dejes ir... Porque todo el mundo llora
y todo el mundo sufre, a veces.

A veces todo está mal.
Ahora es tiempo de cantar solo.
Cuando tu día sea solo noche... aguanta.
Si te sientes como dejándote ir... aguanta.
Cuando pienses que has tenido demasiado... de esta vida, espera.
Porque todo el mundo sufre.
Refúgiate en tus amigos.
Porque todo el mundo sufre.
No te des por vencido. Aguanta.
No te des por vencido.
Si sientes que estás solo... No, no, no, no estás solo.

Si estás solo... en esta vida.
Los días y las noches son largas.
Cuando tu pienses que has tenido demasiado... de esta vida. Espera.
Bueno, porque todos sufren... a veces.
Todo el mundo llora.
Todo el mundo sufre... a veces.
Todo el mundo sufre... a veces.
Así que, aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Todo el mundo sufre.
No estás solo.

martes, 2 de diciembre de 2014

Siempre nos quedará París.

Los martes son un día de mierda. No para la humanidad entera, sino para mi; los martes tengo la agenda muy apretada. Eso se debe a que por la mañana tengo clase y por la tarde también. Las de la tarde son las que más me agotan, pero también las más importantes porque me preparan para las oposiciones (que para más inri tengo que desplazarme unos 70 kilómetros); así que podéis imaginaros que estar saltando de clase en clase y de estudio en estudio de 9 de la mañana a 9 de la noche no es la juerga padre...

Además, estoy en la fase en la que empiezo a ser consciente de que la gente me pregunta "¿Qué tal?" y me miran con pena (Míralo, pobrecillo, lo ha dejado la novia). Pero yo, con mi sinceridad habitual, que mi madre ya me lo ha advertido muchas veces: "Nene, de tan bueno que eres, eres tonto" (Gracias mamá por tus palabras), siempre respondo que dedico mi tiempo a tres cosas: dormir, estudiar y pensar en Elara. La verdad sin edulcorantes. Desde luego es una rutina bastante llevadera de lunes a domingo. Aunque a veces también, si tengo tiempo y le estoy dando al coco (o al corazón), escribo.

Se puede concluir que no estoy en mi mejor momento, claro. Supongo que mi madre y algunas del Facebook piensan en mí como: Treintañero en buen estado y con todos los extras aparcado junto a un escritorio alumbrado por bombillas LED. Si chic@s, el planeta es importante (y la factura de la luz más). Pero como tengo claro lo que quiero y soy bastante abnegado cuando la ocasión lo requiere, no me quejo de mi pequeño y recién creado mundo que se mueve en una silla de oficina alrededor del sol LED.

A pesar de esto, disfruto cada noche cuando me acuesto, porque tumbado aquí viajo desde mi cama a la de Elara -Hombre, otra noche tu aquí- Me dice -¿No te cansas de venir a verme?- No, ya sabes que no; y tú tampoco, que no me engañas. No hay más que ver tu último estado del whatsapp con el título de la canción de Casablanca, la peli que tanto nos gusta y que la vimos ese sábado tan inolvidable. Es un mensaje muy indirecto por tu parte. Pero claro, supongo que tu eres Rick, echo un lío y entristecido; te imagino apoyada en la barra encendiendo un cigarro. Y por tanto yo soy Elsa, tratando de decirte que te quiero y que no puedo olvidarme de ese París contigo. Pero hay que ver como sois los hombres... alegas que es imposible y me metes en un avión rumbo a Lisboa junto a Lazlo, que no es mal tipo, lucha por la libertad de Europa y eso, pero tú me gustas más Humphrey. Cuando tus ojos se apagan y sólo siento tu respiración dormida, te doy un cálido beso de buenas noches y luego me teletransporto a mi cama, donde el despertador implacable marca un día más. Es hora de dormir.

Pero en el fondo de la habitación veo multitud de ojos rojos, de la selva aparecen los tigres de los temas de la oposición que tienen hambre. Tranquilos, mañana volveré a estar con vosotros; no seáis impacientes. Ahora toca acurrucarme bajo la manta y poner fin a otro martes de rutina de mierda. Menos mal que siempre nos quedará París... as time goes by...


You must remember this
a kiss is still a kiss
a sigh i just a sigh
the fundamental things apply
as time goes by...

And when two lovers woo
they still say "I love you"
on that you cant rely
no matter what the future brings
as time goes by...

Moonlight and love songs, never out of date
hearts full of passion, jealousy and hate
woman needs man, and man must have his mate
that no one can deny

It´s still the same old story
a fight for love and glory
a case of do or die
the world will always welcome lovers
as time goes by...

jueves, 27 de noviembre de 2014

Déjame soñar contigo.

No he podido evitarlo, hoy he vuelto a hablar con ella. Me prometí dejarle un poco de "espacio" (¿Curiosa expresión, no?), ya que la última vez que hablamos me dio la impresión precisamente de eso, de querer mantener la "distancia". No es que me contestase mal, todo lo contrario (me decía que todo iba bien cuando sé que no es cierto), pero respondía con apatía. Los que habéis leído mi blog sabéis que Elara se agobia fácilmente y procuro no molestarla más de lo necesario para que sepa que sigo ahí.

Así pues, hoy le he hablado. Llevo desde el domingo dándole vueltas a que tengo que hablar con ella, pero al final yo mismo me pongo escusas para no hacerlo: que si estará ocupada, que si es mal momento, que si es tarde, que si está comiendo... Total, que lo voy dejando, lo voy dejando.... y nada. Pero hoy ya no podía más. Aunque es habitual soñar con ella, esta noche mi subconsciente me ha enviado un "regalito" en forma de sueño en el que, básicamente me ha dicho que si le escribo poesías en la intimidad ¿Por qué me da miedo enviarle un Whatsapp?

Le he echado huevos. Para que os hagáis una idea de como soy: me paran por la calle para preguntarme la hora y me pongo rojo, el mecánico me dice que ya es hora de cambiar el aceite y me pongo rojo, tengo que hablar delante de un auditorio con un centenar de personas y me pongo rojo. Así continuamente... A Elara le hacía mucha gracia ver como me pongo rojo aunque sea hablando con el camarero. Yo no me lo tomo a mal, después de todo, no puedo evitarlo.

Tras este pequeño briconsejo, os cuento: lo peor de todo no es decidirme a hablar con ella, sino qué decirle. Pensar las palabras, el discurso. No quiero caer en el "Ola ke ase?". Ella me diría bien y yo bien. Punto. Por eso, y porque ella está, como he dicho, agobiada y distante, decirle alguna que otra tontería, para que, aunque sea, podamos mantener una conversación banal lo más agradable posible. Sinceramente, me asusta un poco, y lo peor de todo es que no se porqué.

Resulta que después de ponerme rojo, nervioso y sin saber bien que decir, todo ha ido perfecto. Como decía Chandler en Friends: "Hola, soy Chandler y cuando me pongo nervioso cuento chistes". Así que, aunque le he preguntado como le va, apenas hemos hablado de su trabajo; al contrario, la mayor parte de la conversación ha ido genial, hablando de cosas sin importancia pero divertidas. Incluyendo también el relato de la otra mañana, que mientras estaba corriendo, me resbalé cayéndome de culo y una señora mayor muy simpática que pasaba por allí se ofreció a darme un masaje en mis fornidas nalgas. Elara se ha descojonado, claro.

En definitiva estoy muy contento. No la he notado distante, como la última vez, todo lo contrario. Hoy se ha mostrado bastante abierta y me ha seguido la conversación en todo momento. Me alegro de "leerla" así, hoy la he visto mejor que otros días. Además, me alegro de poder mantener una conversación informal con ella con toda normalidad. Sé que no es nada extraordinario, pero es un pequeño gran paso.

Es una tarde oscura de invierno. En la calle, los coches llevan las luces puestas y la gente se refugia de la lluvia. Pero esta tarde oscura de invierno tiene hoy más luz que ayer. Ya ha pasado más de un mes y parece la inundación que sufrí tras el desconcierto inicial, donde las aguas de la sorpresa, la pena y el desconcierto me ahogaron, vuelven a su cauce poco a poco. Además es un mes menos para llegar al 2 de Julio; y ya solo quedan siete...


Déjame que te espere aunque no vuelvas...

Ojala tengamos el coraje de estar solos 
y la valentía de arriesgarnos a estar juntos.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Soledad que me ahogas, deja ya de mirarme.

Una luz ciega mis ojos, el semáforo se ha puesto en verde. Arranco y acelero. Es un jueves por la noche y la ciudad está completamente vacía. Aislado en mi coche, con la calefacción puesta, pienso en la soledad. Si, esa soledad que se asemeja a la sensación que se pasea por tu cuerpo cuando tienes frío; pero sin tenerlo; que te abriga con su gris capa y no se marcha. La soledad es muy puta, porque sabe ahogar sin matarte. Y yo me pregunto: ¿Ésto es lo peor? No, no lo es. Lo peor de la soledad es que te acostumbras a ella, que se hace tan cotidiana que ya no te preocupa sentirla, tienes asumido que está ahí. Te habitúas a su presencia, te aclimatas a su frío; tanto, que al final ya te da miedo dejarla, saber qué hay más allá de este mundo. Es un mundo gris con más o menos tonalidades. De repente, conozco a alguien. Si, a alguien más que está perdido en esta fábula sombría de nostalgia. Los dos nos damos cuenta que hay un cosmos más allá de este mundo, que se puede escapar. El muro es alto, pero juntos lo trepamos. Fuera espera un universo lleno de posibilidades, de colores, de experiencias por vivir. La soledad queda rápidamente atrás, hay que dejar paso a la vida. Ya no basta con sobrevivir, la existencia tiene energía y nosotros dos las baterías cargadas. Pero los caminos de la vida me devuelven a esta calle gris, llena de semáforos en rojo, donde la soledad me abruma. El camino de la vida tiene un recorrido discontinuo, un laberinto de calles que varía en cada cruce y donde es inevitable escoger, arriesgarse a moverse y girar en alguna de sus calles. Yo sigo aquí, acompañado en soledad junto al semáforo, donde el tiempo se divide en intervalos: después del rojo se pondrá en verde. Así que espero, y espero, y espero... No me molesta el semáforo en rojo, sino la soledad. No quiero volver a acostumbrarme a ella. Nos miramos a través del retrovisor y le digo que no quiero familiarizarme con su lúgubre presencia, que lleva muchos años acompañándome en el asiento de atrás. Por eso me centro en mí. Después de todo, uno es tan feliz como su mente le deja.

Soledad eres tu, cuando no tienes con quien estar.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va.

Anoche recibí mi primer comentario por parte de Gata, a quien estoy muy agradecido, y de quien os recomiendo que visitéis su interesante blog Por los tejados. Desde que leí anoche su comentario no he dejado de darle vueltas a sus preguntas, porque no tengo respuesta para todas. Es por eso que la germen de mi respuesta se ha ido haciendo tan grande y me ha dado tanto que pensar, que he decidido responder a Gata, y por ende, responderme a mi, con esta entrada.

¿Por qué mi meta es llegar al 2 de Julio? El filósofo romano Séneca decía que "No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va", y tiene razón ¿De qué sirve avanzar si no tienes un rumbo? Después de acabar mi relación con Elara, la sorpresa e incredulidad de los primeros días acabó dando paso a la impotencia y la pena. Cuando fui consciente de que realmente había acabado me encontraba perdido; no sabía hacia donde iba. Además, no podía evitar pensar que la culpa era mía, no porque podía haberla querido más o tratado mejor, sino porque de alguna forma tenía que haber comprendido las tormentas que le azotaban y haberla ayudado como hubiera podido... Supongo que son cosas que pensamos todos en estos casos. Así que me paré a pensar la mejor forma de ayudarla, ayudándome a mi de paso. De esta forma establecí un fin en una fecha que me hace feliz: el 2 de Julio.
  1. Esta meta tiene un doble objetivo: primero, una fecha que le de tiempo suficiente a Elara para aclarase con su pasado (su anterior relación) y su presente (que tenga tanto trabajo). Son ocho largos meses. Lo hago porque cuando cortamos, me dejó claro dos cosas: que yo soy "todo lo que busco en un hombre" (y que me quería) y segundo, que dejaba la relación porque ella tenía un problema y no quería que tarde o temprano me afectara, quería aclararse y necesitaba tiempo para ella misma.
  2. Por otra parte, el segundo objetivo de esta meta es personal mío: darme tiempo para seguir conociéndome mejor, para demostrarme que ya no soy un adolescente, dedicarme a mi objetivo profesional: estudiar y aprobar las oposiciones; y finalmente mostrarme a mi mismo que lo que siento por ella es amor y no una pasión de verano.
¿Qué ocurrirá ese día? No lo sé. Aquí entra en juego mi imaginación, particularmente mi visión soñadora y positiva luchando contra mi parte realista y sensata (es curioso como a veces las virtudes de uno se oponen y pueden volverse contra ti). Así pues, imagino dos posibilidades:
  • Pienso que ese 2 de Julio, a las diez y cuarto de la noche, en la misma plaza y bajo el mismo reloj, aparecerá Elara con su sonrisa, tal como sucedió un año antes. Que ella habrá vencido a sus miedos, habrá superado el pasado y su estrés laboral, y volveremos así a estar juntos; porque nos seguimos queriendo y no me ha olvidado. 
  • O bien, ese 2 de Julio, a las diez y cuarto de la noche, en la misma plaza bajo el mismo reloj, me quedaré esperándola y al cabo de un rato me daré cuenta que soy un gilipollas integral.
Pero... ¿Qué crees que te va a reportar a ti llegar a ese día? (Lo importante es lo que tú hayas hecho en este periodo de tiempo). Si, indudablemente, "lo importante no es llegar, sino ir" (Robert Louis Stevenson, escritor británico). Por eso la meta del 2 de Julio no sólo es la esperanza de volver a estar con Elara, sino mejorar yo como persona y cumplir mis objetivos personales. Después de todo, "el motivo no existe para ser alcanzado, sino para servir de punto de mira" (Joseph Joubert, ensayista francés).

Ahora la pregunta que me hago es ¿Este fin es real o una ilusión? ¿Es demasiado ambicioso? Puede ser. Me gustaría recuperarla, no por cabezonería, sino porque lo que siento por ella no lo había sentido antes por nadie. Como bien dices Gata, podría también ser el tiempo para aceptar la ruptura y si acaso, quedar como amigos. Aunque eso, también sería un éxito (parcial, eso si). Aprobar las oposiciones sería lo mejor que me podría ocurrir, personalmente. Me aconsejas no obsesionarme con el calendario y disfrutar del camino, porque tarde o temprano llegará. Así pues, en caso de dejarme llevar por las tentaciones, volverme a enamorar o sencillamente disfrutar un poco de la vida. Sin duda, es muy difícil hablar del futuro, pues aún no está escrito y existen infinitas posibilidades.

No obstante, si me preguntas qué me gustaría conseguir, de corazón, es muy simple: me gustaría que mi visión de soñador positivo se cumpla. Que llegaran las diez y cuarto de la noche del 2 de Julio, y en aquella plaza, bajo el mismo reloj, apareciera Elara. Que le dijese que he aprobado las oposiciones y que estos ocho meses, a pesar de su ausencia, me han servido para dejar atrás muchas cosas y estar dispuesto a forjar un nuevo e ilusionante futuro con ella. Aunque probablemente lo que más ilusión me haría es que sonriera y me dijera sinceramente "estic bé". Eso me bastaría.

Supongo que como dice el político y escritor británico Benjamin Disraeli, "el secreto del éxito es la constancia en el propósito". Eso, por ahora, no me falta. Aunque, tomándomelo con un poco de humor, me gusta más la frase de mi querido Groucho Marx cuando afirma que "el secreto del éxito se encuentra en la sinceridad y la honestidad. Si eres capaz de simular eso, lo tienes hecho".

Ahora mismo lo que pretendo es saber como se encuentra, tan sólo como le va. Le hablo por Whatsapp al menos una vez a la semana. Ella dice que está bien, pero sé que no lo está en absoluto. No le doy la lata hablando de "nosotros". Procuro contarle con anécdotas o humor como estoy y ver que tal le va a ella. Siempre me contesta rápidamente y no resulta cortante, aunque sí "lejana". Creo que al principio (no sé cuanto tiempo será eso), estará con esta actitud distante, pero sé que con el paso del tiempo, poco a poco volverá a abrirse, y al final apreciará que no me haya olvidado de ella de la noche a la mañana, del mismo modo que le he demostrado que la sigo queriendo y me ofrezco para apoyarla en lo que necesite.

Quiero acabar dando las gracias a todos los que me leéis. A muchos os sigo y me ayuda mucho, ya no por como me siento ahora mismo, sino como Ser Humano. Porque aunque a veces, aunque parezca que este mundo y sus habitantes somos fríos, no lo somos. Por muy perdidos que nos encontremos, nunca estamos solos. Todos padecemos, amamos, reímos y lloramos. Realmente no somos tan diferentes. Por eso, gracias a todos, y particularmente, en esta entrada, a Gata. Un beso fuerte.

Ojalá mi vieja brújula me marcase el rumbo a seguir.

sábado, 15 de noviembre de 2014

La mejor manera de librarse de la tentación... ¿es caer en ella?

Aún faltan 32 semanas hasta alcanzar el ansiado 2 de Julio; 7 meses y medio. No puedo dejar de sentir como el tiempo pasa despacio cuando quiero que vaya rápido. Si, tengo claro lo que quiero, sé que queda mucho tiempo por delante y que me esperan retos apasionantes; pero el objetivo, aún, no llega.

No me quiero engañar, es mucho tiempo y aparecerán tentaciones con las cuales ahora mismo no sé como voy a lidiar. El dramaturgo británico Óscar Wilde afirmaba que "la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella"; mientras que el escritor estadounidense Mark Twain resolvía lo contrario: "hay muy buenas protecciones contra la tentación, pero la más segura es la cobardía", y de eso no me falta. Sin embargo, es imposible no tener en cuenta que, siendo joven y estando soltero, no puedo pasarme los días en casa, dedicándome a estudiar y escribir este blog.

Por eso no paro de preguntarme: ¿Qué haré cuando surjan tentaciones? ¿Las evitaré o caeré en ellas? Ahora mismo no estoy para nadie, lo tengo claro. No tengo ganas de salir ni siquiera con mis amigos Nureb y Ava. Y eso que mis amigos, llevan unas semanas en las que no dejan de preocuparse por mí; se nota que aún siguen inquietos por como me vieron la semana después de dejarlo con Elara. Así que si no estoy para ellos, menos aún para tentaciones de carácter amoroso o sexual.

La realidad es que no tengo respuesta a estas preguntas. Supongo que son cosas que van surgiendo conforme vayan pasando. Ahora tengo claro lo que siento por Elara aunque no siga con ella, aunque no la vea todos los días y aunque no pueda acariciar su pelo. Pero me preocupa mucho la posibilidad de cometer un error irreparable que afecte a mi futuro con ella por una estúpida tentación absurda y carente de sentimiento. Pero también cabe la posibilidad que por esta cobardía me pierda conocer a nuevas personas y un futuro que, quien sabe, puede ser ilusionante.

He aquí el dilema: En un hombro tengo a San Ignacio de Loyola diciéndome "Quien evita la tentación evita el pecado" (Si, sé que es un concepto excesivamente cristiano para mi, pero es una buena frase); y en el otro hombro tengo al informático Randy Pausch expresando que "Nunca subestimes la importancia de pasarlo bien". Ambos tienen sus pros y sus contras.

Pero... ¿Cuántas personas hay ahí fuera con las que podría pasarlo bien? ¿Quiero? ¿Estoy preparado para eso? ¿Puede que todas esas personas que hay ahí fuera sólo me hagan echar de menos más a Elara?  ¿Y si por ilusionarme cometo algún error? ¿Y si hago algo y luego me siento peor, con esa sensación de vacío por dentro que caracteriza a la falta de sentimiento? Es más, ¿estoy preparado para relacionarme con alguien aunque sólo sea tomar un café o mejor me quedo sólo en esta fría habitación? Son tantas preguntas sin respuesta... pero la manzana de la tentación, sé, que ahí está.

Mi mayor tentación, tus besos.
Mi mayor pecado, tus caricias.
Mi mayor condena, tenerte lejos.

domingo, 9 de noviembre de 2014

No encuentres la falta, encuentra el remedio.

Muchas veces agradezco que mis pensamientos no se puedan escuchar porque sino me pasaría el día gritando el nombre de Elara. Diría que me gustaría que me llamaras alguna madrugada, aunque sólo fuese para decirte que no puedo dejar de pensar en ti. Leo tus cambiantes estados del Whatsapp y todos me parecen gritos de ayuda, que lo estás pasando mal. No puedo soportarlo. Me parece absurdo que haya tantos enamorados que no están juntos y tantas personas juntas que no están enamoradas... que me dan ganas de plantarme delante tuyo tan sólo para besarte y decirte que te quiero.

Pero no puedo hacerlo, no debo hacerlo... ¿O no quiero hacerlo? ¿Cuál es la diferencia entre poder, deber y querer? Supongo que esa delgada e itinerante línea entre lo que está bien y lo que está mal. Por desgracia para mi siempre acabo haciendo lo que está bien; que en otras palabras es hacer lo que la otra persona quiere. En este caso, nada. Aunque eso no me impide sufrir por saber que podría ayudar a Elara y no me deja. Cuando hablo conmigo mismo, muchas veces acabo dándome cuenta de ésto, e intento decirme que el corazón no es de quien lo rompe, sino de quien lo repara. Pero en mi caso, mi corazón aún es todo suyo.

Esto me hace reflexionar sobre si debería cambiar de enfoque. Si debería olvidarla, dejarlo todo atrás y continuar por otro camino. Como ya he dicho en post anteriores, por ahora estoy centrado en recuperarla más adelante, cuando la situación mejore. Pero... ¿y si no mejora? ¿Y si ella conoce a alguien? O no me quiere. También podría ser yo el que encuentre a otra persona... Está claro que las posibilidades son muchas y todo puede cambiar, o no.

Hacer un cambio en tu vida asusta ¿Pero sabéis qué asusta más? No hacerlo.

Tengo claro que pase lo que pase, fue, es y será un placer coincidir en esta vida contigo Elara. Me gustaría tanto estar contigo que es imposible expresarlo con palabras y menos aún escribirlo coherentemente. Te quiero porque me gustas de verdad, porque se que tu me quieres; no lo hago por cabezonería o simplemente porque me gustes, eso sería sólo ilusión y atracción y yo sé que tu me valoras de verdad.

Pero sé que puede llegar un día en que me tenga que plantear dos opciones:

  • Asumir que "El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro" (John Fitzgerald Kennedy, Presidente de los Estados Unidos).
  • O bien reconocer que "La mayoría de nuestras equivocaciones en la vida nacen de que cuando debemos pensar, sentimos y cuando debemos sentir, pensamos" (John Churton Collins, crítico literario inglés).

Ahora mismo me encuentro bastante más cerca de la segunda opción. Sin embargo, no puedo dejar de tener una visión general de mi vida y asumir que puedo estar equivocado. Se que pase lo que pase, tal como dice el título de esta entrada, "No encuentres la falta, encuentra el remedio" (Henry Ford, empresario e industrial), que después de todo, eso es lo importante.

Escoger un camino significa abandonar otros. Después de todo, la vida es escoger caminos.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Como quieres que te olvide si al tratar de olvidarte me olvido del olvido y comienzo a recordarte.

"Como quieres que te olvide si al tratar de olvidarte me olvido del olvido y comienzo a recordarte". Esta famosa frase atribuida a Woody Allen muestra como es mi día a día en esta nueva andadura de la vida en la que me encuentro. 

No hay ni un sólo día, ni un momento, una acción o una decisión que tome sin que Elara me venga al pensamiento. No dejo de sentir amor por ella, ni deja de interesarme que esté en este mundo, supongo, más que nada, porque aún forma parte de mi mundo, y no quiero que eso cambie. Pero aún debo redescubrirme en ausencia de quien me ayudó a definirme.

Hoy la he visto y he hablado con ella.

Desde el día que lo dejamos no he tenido ocasión de hablar con ella hasta hoy. Tenía muchas ganas de verla. No nos habíamos visto antes, no porque ella o yo no queriésemos, que sería lo natural en una mala ruptura, sino porque no ha dado la casualidad. Ambos vamos a la misma clase en la escuela de idiomas, y nos guste o no (que es que si), tenemos que vernos.

La vi el lunes siguiente al viernes que me dejó. Apenas habían pasado unos días, y tras un fin de semana horrible, verla no me causó una terrible sensación. Es más, me ayudó a centrarme y a volver a ser yo mismo. A superar la sorpresa inicial tras dejarlo. Nada más entrar en el aula centré mi vista en ella. Mientras recorría la clase la seguía con la mirada, hasta que, finalmente, ella me miró. Le sonreí y le guiñé un ojo; y ella me respondió con otro guiño.  Aunque la semana pasada, en general, la pasé bastante mal, haberla visto me hizo sonreír en ese momento (y al recordar su pelo y su cuello, que es lo que más miraba desde la fila de atrás). 

Al acabar la clase de ese día cada uno se fue por su lado. Pero de camino a mi casa me di cuenta que estaba haciendo justo lo contrario de lo que quería, por lo que le envié un whatsapp diciéndole que era absurdo salir e irse cada uno por su lado. Ella me respondió que era cierto, por lo que dijimos que el miércoles retomaríamos nos veríamos como dos personas civilizadas.

El miércoles (hay que recordar que estaba pasando una muy mala semana) quería hablar con ella de la ruptura, pedirle disculpas (porque de algún modo le habré fallado como novio, pienso yo), preguntarle si es un final para siempre, también dejarle claro que no me voy a dar por vencido... todas esas cosas. Pero poco antes de comenzar la clase me envión un whatsapp diciendo que estaba muy ocupada y que no podía ir. Lo mismo ocurrió al lunes siguiente. Estaba un poco frustrado, pero ahora me alegro de no haberlo hecho, pues seguramente habría movido la mierda y eso no trae nada bueno.

Sin embargo, esta noche del lunes hablamos por whatsapp, me dijo que estaba muy agobiada por todas las cosas del trabajo y los estudios y que había pensado dejarse esta clase; sus padres se lo habían pedido. Parece ser que los dos fines de semana que habían pasado, ella había estado enferma de agotamiento y que apenas había salido de casa, se pasaba los días trabajando. Es incuestionable que es verdad. Pero yo le dije que era una lástima que dejase el curso, que debía hablar con la profesora para que, de alguna forma, siguiera en él. Soy un egoísta, lo sé, pero no quiero perderla, no quiero sentir que el único sitio en la que la veo, puedo perderla. Así que me aseguró que el miércoles iría a hablar con la profesora y nos veríamos.

Realmente me preocupa que esté tan agobiada que caiga enferma de agotamiento ¡Y yo sin poder hacer nada! Está claro que la vida a veces es un asco... Y aunque ella es la que está preocupada por si lo paso mal, yo estoy igual de preocupado por si ella lo pasa mal.

Así pues, esta tarde la he visto. Hemos quedado en que pasaría por mi portal para ir juntos a la escuela de idiomas. Elara no iba a quedarse a clase, sólo a hablar con la profesora antes de la clase, pero mira, algo es algo. Esta tarde hacía frío, frío de verdad. El "veroño" ya se ha acabado por fin y da paso al frío y largo invierno. Nada más verme, tras dos besos, Elara ha comenzado a hablar, como siempre, sin parar. Yo al principio la he escuchado, pero tras hablarme de sus penurias y agobios relacionados con el trabajo, es decir, lo siempre: que está muy ocupada y todo eso (como si tuviera que justificarlo una y otra vez), he cambiado de tema a cosas más positivas. También me ha preguntado como llevo las oposiciones, y en general ha sido una buena conversación, pero vacía, en el sentido de no hablar sobre nosotros, que seguramente era lo que teníamos en la cabeza. 

La he notado que trataba de mantener la distancia en todo momento. Evitaba mirarme a los ojos o estar demasiado cerca, aunque cuando caía y lo hacía, le costaba apartar la mirada. Yo he sido más abierto y cercano. Sonriendo más y haciéndole algún gesto de acercamiento. 

Al llegar a clase ha hablado con la profesora, quien ha entendido su situación y le ha dicho que no se preocupe, que espera poder volver a contar con ella en clase a partir de enero. Esto me ha alegrado mucho. Aunque para ser sincero, al final de la clase, cuando ya no quedaba nadie más allí, le he comentado a la profesora que Elara no puede venir pero tiene mucho interés y que yo la ayudaré todo lo que pueda para que siga el curso de la clase. Lo sé, no debía pero quería hacerlo.

Al acabar de hablar con ella, me ha hecho un gesto con la cabeza para salir de clase y la he acompañado a la puerta de la escuela de idiomas. Allí, ya de frente a frente, me ha dicho que se alegra de verme bien, aunque ella reconoce estar agobiada. En ese momento me he abalanzado sobre ella para darle un buen beso en la mejilla y en la frente mientras la abrazaba. No he podido aguantar más y he dejado salir una pequeña parte del cariño que le tengo, tras insistir por undécima vez en que no está bien.

Al final se ha ido asegurándome que no se dejaba la clase por mi culpa y que nos veríamos otro día. Yo la he creído, pero he vuelto a clase hecho un flan.

Finalmente, por la noche, e igual pensaréis que soy un blando, le he enviado un whatsapp diciéndole lo siguiente: "M´agradat veure´t aquesta vesparada", a lo que ha respondido un guiño y "M´alegra haver-te vist bé". Supongo que ella sigue manteniendo esa actitud distante y fría para hacerme las cosas más fáciles. Aunque también puede ser que ella realmente lo tenga claro y no me quiera. Espero no ser un iluso.

En conclusión esta noche me pregunto ¿Cómo quieres que te olvide si al tratar de olvidarte me olvido del olvido y comienzo a recordarte? Encara t´estime Elara. Aunque lo más importante de todo es que no quiero, ni en broma, olvidarte lo más mínimo.

El sol se va y da paso al frío y largo invierno.

domingo, 2 de noviembre de 2014

La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano.

...en el teu cor.

Com diu el títol: "La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano" (Carmen Calvo). I aquesta l´escrit únicament per tu, Elara, perquè m´ha eixit del cor

Ésta es mi respuesta a la imagen de perfil de Whatsapp que Elara se puso en la noche del jueves al viernes, una semana después de haberlo dejado, con la siguiente poesía:


"¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? Poesía... eres tú". (Gustavo Adolfo Béquer).

viernes, 31 de octubre de 2014

Nunca des nada por perdido; ya que puede ser el comienzo de algo maravilloso.

"Nunca des nada por perdido; ya que puede ser el comienzo de algo maravilloso". Esto afirmaba el célebre pintor, decorador y cartelista francés Paul Colin allá por el siglo XIX. Creo que es una frase que refleja lo que debo hacer. Tras una semana de pesar, he comprendido que debo darle un sentido a mi vida, mejor, más amplio y ambicioso que compadecerme y hacerme el miserable por mi tristeza. Pero antes, os contaré como ha ido mi semana.

Los primeros días apenas podía creerlo. Cuál era mi sorpresa que la persona que amaba me deja por sorpresa y sin darme opción. Es cierto que creo ciegamente sus argumentos y la apoyo si es para que se sienta mejor consigo misma; pero aún así no podía dar crédito a pasar más de un día sin ver su hermosa sonrisa.

Los nervios, la desesperación, la tristeza, la añoranza... todos esos sentimientos formaban en mi un cóctel letal que no me permitía pensar, ni centrarme. Sólo pensar en ella y en mi pena. Tenía la cabeza sin control. Tal es así, que el sábado por la noche, para evitar sospechas de mi madre por no salir (ya que se olería que algo va mal) y porque conducir normalmente me relaja, decidí salir a dar una vuelta. Hice un recorrido que he hecho mil veces, de mi pequeña gran ciudad hasta la capital y volver. Sin embargo, esa noche, el coche no era suficiente para centrarme y me cazó un radar a más velocidad de la permitida ¡Lo que me faltaba! No tenía suficientes penas en mis ojos, como para añadir una más por ser un estúpido.

El martes, día que acudo a la academia de oposiciones, comencé a pensar en Elara mientras estaba en clase. No pude evitarlo. Pensar y pensar... Mientras volvía en el coche, seguía pensando en ella. De esta forma, cuando llegué a mi localidad, estaba hiperventilando y con dolor en el pecho. Apenas podía mantener una tranquilidad exterior mientras caminaba por la calle. A duras penas alcancé mi casa, y allí logré, por fin, respirar un poco.

Me he pasado toda la semana con una sensación muy extraña. Cuando estaba sólo estaba tranquilo, pero tenía miedo; y cuando estaba en compañía me sentía arropado, pero me entraban ganas de llorar. Es una sensación extraña. Algunos de mis amigos, como Gisceo, que nos conocemos de toda la vida, nunca me había visto tan afectado. No pude evitar llorar delante de él, pues apenas 10 minutos antes había pasado por casualidad delante del trabajo de Elara y la había visto en la puerta hablando con algunas compañeras. En una milésima de segundo pude ver su sonrisa y eso me tuvo todo el día con lágrimas en los ojos.

Puedo decir que tengo el corazón roto. Yo me siento que estoy roto. Sin embargo, me he propuesto alcanzar una ambiciosa meta: el 2 de Julio de 2015. Fue el primer día que quedé con ella, sólo que un año más tarde. Por eso llamo a este blog "el último año de mi pasado". Tengo muchas cosas que hacer este año, muchas que dejar atrás y zanjar así, de una vez por todas, mi frustrada adolescencia.

De este modo, el 2 de Julio acabará el horario que me he creado. Está dividido en semanas. Exactamente quedan 34 semanas para alcanzar esa fecha. En ellas, tengo especificado qué temas he de estudiar para las oposiciones, cuando hacer repasos generales, también cuando tomarme algún día de descanso y por último darle tiempo a Elara para que se aclare. Son ocho meses. "Sólo ocho meses" me digo a mi mismo. Eso se pasa en nada. Así que el invierno va a ser largo y frío, aunque quiero pensar que Julio está a la vuelta de la esquina. Pero llegará y estoy convencido que todo saldrá bien. Porque éste año pienso hacer todo como nunca antes he hecho en mi vida: pensar qué quiero, plantearme cuales son mis objetivos y conseguirlos.

jueves, 30 de octubre de 2014

Un pesimista ve dificultad en cada oportunidad, un optimista ve oportunidad en cada dificultad.

"Un pesimista ve dificultad en cada oportunidad, un optimista ve oportunidad en cada dificultad"... Eso afirmaba el célebre Primer Ministro británico Winston Churchill y yo también lo creo. Así pues, me encuentro en plena encrucijada. Es el primer reto que tengo que superar. Debo elegir si prefiero ver, en la dificultad en la que vivo, una oportunidad para mejorar o bien caer en el pesimismo. Y he decidido, firmemente, que tomaré la primera opción.

Éste es el principio de mi historia...

Siendo sincero conmigo mismo, hacía ya un tiempo que la notaba extraña. Y cuando digo extraña quiero decir que no estaba como siempre. Sonreía menos, gastaba menos bromas, a veces evitaba las caricias... (dejo de lado que en ocasiones fuese cortante o seria). Achacaba esta actitud a que desde mitad de septiembre había comenzado a trabajar y estudiar en varios sitios. Ésto le llevaba a pasar la mayor parte del día ocupada, no sólo en los lugares donde realizaba estas actividades, sino también en su casa.

Así pues, evitaba decirle nada que pudiese agobiarle, lo último que quería es que se preocupara más; pero probablemente ésto fue un error por mi parte, ya que así solamente daba la imagen de ser un pusilánime que evitaba apoyarla enfrentándose a la realidad, a su dura realidad en la que estaba tratando de encajar. Después de todo, una relación no se fundamenta tan sólo en el cariño que le daba y las sonrisas que procuraba sacarle cuando estábamos juntos...

Sin embargo ese viernes gris no me lo esperaba. Elara (así la vamos a llamar de aquí en adelante), estaba más distante de lo habitual, pero yo lo achacaba inocentemente a una mala semana de trabajo. Eran las seis y poco de la tarde cuando me envió un whatsapp diciéndome "necessite parlar". Ahí me quedé roto, en seguida supe que iba a decirme. No me lo esperaba en absoluto y no supe que responder más allá de un "val".

Recuerdo esos veinte minutos de espera hasta la hora de la cita con desesperación. No podía dejar de andar de un lado a otro de la habitación, queriéndome imaginar qué me iba a decir. Cuando llegué al lugar, allí estaba ella, sentada, mirando unas fotocopias aún calientes. Le dije hola y me quedé parado. Ella se levantó, y aunque sabía que estaba perdido, dí mi último beso en sus labios.

Mantuvimos una charla intrascendente hasta que llegamos a una cafetería. Tengo un recuerdo negro de ese lugar. Rodeados de gente, amable, habladora, con niños, nos pedimos dos cañas, como solíamos hacer. Pero ella pronto empezó su discurso.

Mis ojos tardaron poco en soltar las primeras lágrimas. No podía creerme que estuviera en esa situación. Quién lo hubiera dicho tras el fin de semana tan bueno que pasamos la semana anterior, o el viaje al extranjero que tuvimos dos semanas atrás... Pero el caso es que allí estaba yo, conteniéndome como podía las lágrimas para evitar ser el centro de atención de una cafetería abarrotada. Elara no paraba de hablar.

Los argumentos que me dio fueron sorprendentes. Ella se sentía muy agobiada por tener tanto trabajo y por los estudios, y quería hacerme comprender que iba a estar así todo el año. Pero además de esto, aludió a que llevaba un tiempo dándose cuenta que aún no había olvidado ciertas cosas de la relación anterior, que había durado cuatro años. No pongo en duda ninguno de estos argumentos. No obstante siguió diciendo que en ningún caso me había engañado con otro, que no era eso, que lo que necesitaba es aclararse ella misma. Supongo que para superar su anterior relación, de la que por cierto se acabó hace más de año y medio, por infidelidades de él y de quien no había vuelto a saber nada. Por eso no podía mantener esta relación conmigo. Entre la sorpresa y el desconsuelo yo apenas podía hablar. Afirmó que era todo lo que buscaba en un hombre; que al principio, creía que podía "dármelo todo", pero que se había dado cuenta que no era así, y no quería alargarlo más, ya que sino, acabaría haciéndome más daño. En conclusión: necesitaba buscarse a ella misma.

Llamadme necio si queréis, pero creo ciegamente todo lo que me dijo. Puede que el argumento de "no es por ti, es por mi" sea excesivo, porque no dejo de pensar que algo habré hecho yo, algo no le habrá gustado de mi o la habré cagado de alguna forma; ya que si realmente no es por mi ¿por qué no me deja estar a su lado para quererla y ayudarla? A veces pienso que es imposible que yo no tenga nada que ver en esta decisión. Igual estoy siendo demasiado duro conmigo mismo... o igual ella ha sido demasiado blanda conmigo.

Sea como fuere, ahora tengo la duda de: ¿Es el punto final entre nosotros dos para o solo es un punto y a parte? Esta pregunta es la más difícil que he hecho nunca y la que más miedo me da preguntarle. Sé que me diría que no, pero en el fondo ambos sabemos que no tiene respuesta.

Aunque mantuvo bien las formas, al final estaba bastante afectada. De hecho, la consolé con algunas muestras de cariño. Era lo mejor que podía hacer, porque hablar nunca ha sido mi fuerte y más en esta situación. Para acabar, decidí que ni uno de los momentos más tristes de mi vida iba a cambiar mi forma de ser. Así que me levanté y fui hasta la barra para invitarla a la caña y después la acompañé a casa. Me despedí de ella junto a su portal, dándole un beso en la mejilla y un fuerte abrazo.

Ella se equivoca, no es que lo crea, es que se equivoca. Me parece que en el fondo es plentamente consciente de eso, sabe que la persona que supera los recuerdos del pasado lo hace siendo feliz en el presente; es la única forma de seguir adelante. Sé que no soy perfecto, es más, estoy muy lejos de serlo, pero Elara puede tener claro que nunca he hecho nada con la intención de hacerle daño y no voy a cambiar ahora. La quiero de verdad, estoy enamorado de ella. Me da igual si hemos pasado juntos cuatro meses (increíbles, como hacía muchísimo tiempo que no había pasado con nadie) o quince años, porque lo importante es lo que siento. Y lo tengo claro...

T´estime Elara.


La servilleta de la cafetería que enrollaba y desenrollaba una y otra vez mientras Elara me dejaba,
es lo único que me queda de aquel viernes gris.