jueves, 27 de noviembre de 2014

Déjame soñar contigo.

No he podido evitarlo, hoy he vuelto a hablar con ella. Me prometí dejarle un poco de "espacio" (¿Curiosa expresión, no?), ya que la última vez que hablamos me dio la impresión precisamente de eso, de querer mantener la "distancia". No es que me contestase mal, todo lo contrario (me decía que todo iba bien cuando sé que no es cierto), pero respondía con apatía. Los que habéis leído mi blog sabéis que Elara se agobia fácilmente y procuro no molestarla más de lo necesario para que sepa que sigo ahí.

Así pues, hoy le he hablado. Llevo desde el domingo dándole vueltas a que tengo que hablar con ella, pero al final yo mismo me pongo escusas para no hacerlo: que si estará ocupada, que si es mal momento, que si es tarde, que si está comiendo... Total, que lo voy dejando, lo voy dejando.... y nada. Pero hoy ya no podía más. Aunque es habitual soñar con ella, esta noche mi subconsciente me ha enviado un "regalito" en forma de sueño en el que, básicamente me ha dicho que si le escribo poesías en la intimidad ¿Por qué me da miedo enviarle un Whatsapp?

Le he echado huevos. Para que os hagáis una idea de como soy: me paran por la calle para preguntarme la hora y me pongo rojo, el mecánico me dice que ya es hora de cambiar el aceite y me pongo rojo, tengo que hablar delante de un auditorio con un centenar de personas y me pongo rojo. Así continuamente... A Elara le hacía mucha gracia ver como me pongo rojo aunque sea hablando con el camarero. Yo no me lo tomo a mal, después de todo, no puedo evitarlo.

Tras este pequeño briconsejo, os cuento: lo peor de todo no es decidirme a hablar con ella, sino qué decirle. Pensar las palabras, el discurso. No quiero caer en el "Ola ke ase?". Ella me diría bien y yo bien. Punto. Por eso, y porque ella está, como he dicho, agobiada y distante, decirle alguna que otra tontería, para que, aunque sea, podamos mantener una conversación banal lo más agradable posible. Sinceramente, me asusta un poco, y lo peor de todo es que no se porqué.

Resulta que después de ponerme rojo, nervioso y sin saber bien que decir, todo ha ido perfecto. Como decía Chandler en Friends: "Hola, soy Chandler y cuando me pongo nervioso cuento chistes". Así que, aunque le he preguntado como le va, apenas hemos hablado de su trabajo; al contrario, la mayor parte de la conversación ha ido genial, hablando de cosas sin importancia pero divertidas. Incluyendo también el relato de la otra mañana, que mientras estaba corriendo, me resbalé cayéndome de culo y una señora mayor muy simpática que pasaba por allí se ofreció a darme un masaje en mis fornidas nalgas. Elara se ha descojonado, claro.

En definitiva estoy muy contento. No la he notado distante, como la última vez, todo lo contrario. Hoy se ha mostrado bastante abierta y me ha seguido la conversación en todo momento. Me alegro de "leerla" así, hoy la he visto mejor que otros días. Además, me alegro de poder mantener una conversación informal con ella con toda normalidad. Sé que no es nada extraordinario, pero es un pequeño gran paso.

Es una tarde oscura de invierno. En la calle, los coches llevan las luces puestas y la gente se refugia de la lluvia. Pero esta tarde oscura de invierno tiene hoy más luz que ayer. Ya ha pasado más de un mes y parece la inundación que sufrí tras el desconcierto inicial, donde las aguas de la sorpresa, la pena y el desconcierto me ahogaron, vuelven a su cauce poco a poco. Además es un mes menos para llegar al 2 de Julio; y ya solo quedan siete...


Déjame que te espere aunque no vuelvas...

Ojala tengamos el coraje de estar solos 
y la valentía de arriesgarnos a estar juntos.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Soledad que me ahogas, deja ya de mirarme.

Una luz ciega mis ojos, el semáforo se ha puesto en verde. Arranco y acelero. Es un jueves por la noche y la ciudad está completamente vacía. Aislado en mi coche, con la calefacción puesta, pienso en la soledad. Si, esa soledad que se asemeja a la sensación que se pasea por tu cuerpo cuando tienes frío; pero sin tenerlo; que te abriga con su gris capa y no se marcha. La soledad es muy puta, porque sabe ahogar sin matarte. Y yo me pregunto: ¿Ésto es lo peor? No, no lo es. Lo peor de la soledad es que te acostumbras a ella, que se hace tan cotidiana que ya no te preocupa sentirla, tienes asumido que está ahí. Te habitúas a su presencia, te aclimatas a su frío; tanto, que al final ya te da miedo dejarla, saber qué hay más allá de este mundo. Es un mundo gris con más o menos tonalidades. De repente, conozco a alguien. Si, a alguien más que está perdido en esta fábula sombría de nostalgia. Los dos nos damos cuenta que hay un cosmos más allá de este mundo, que se puede escapar. El muro es alto, pero juntos lo trepamos. Fuera espera un universo lleno de posibilidades, de colores, de experiencias por vivir. La soledad queda rápidamente atrás, hay que dejar paso a la vida. Ya no basta con sobrevivir, la existencia tiene energía y nosotros dos las baterías cargadas. Pero los caminos de la vida me devuelven a esta calle gris, llena de semáforos en rojo, donde la soledad me abruma. El camino de la vida tiene un recorrido discontinuo, un laberinto de calles que varía en cada cruce y donde es inevitable escoger, arriesgarse a moverse y girar en alguna de sus calles. Yo sigo aquí, acompañado en soledad junto al semáforo, donde el tiempo se divide en intervalos: después del rojo se pondrá en verde. Así que espero, y espero, y espero... No me molesta el semáforo en rojo, sino la soledad. No quiero volver a acostumbrarme a ella. Nos miramos a través del retrovisor y le digo que no quiero familiarizarme con su lúgubre presencia, que lleva muchos años acompañándome en el asiento de atrás. Por eso me centro en mí. Después de todo, uno es tan feliz como su mente le deja.

Soledad eres tu, cuando no tienes con quien estar.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va.

Anoche recibí mi primer comentario por parte de Gata, a quien estoy muy agradecido, y de quien os recomiendo que visitéis su interesante blog Por los tejados. Desde que leí anoche su comentario no he dejado de darle vueltas a sus preguntas, porque no tengo respuesta para todas. Es por eso que la germen de mi respuesta se ha ido haciendo tan grande y me ha dado tanto que pensar, que he decidido responder a Gata, y por ende, responderme a mi, con esta entrada.

¿Por qué mi meta es llegar al 2 de Julio? El filósofo romano Séneca decía que "No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va", y tiene razón ¿De qué sirve avanzar si no tienes un rumbo? Después de acabar mi relación con Elara, la sorpresa e incredulidad de los primeros días acabó dando paso a la impotencia y la pena. Cuando fui consciente de que realmente había acabado me encontraba perdido; no sabía hacia donde iba. Además, no podía evitar pensar que la culpa era mía, no porque podía haberla querido más o tratado mejor, sino porque de alguna forma tenía que haber comprendido las tormentas que le azotaban y haberla ayudado como hubiera podido... Supongo que son cosas que pensamos todos en estos casos. Así que me paré a pensar la mejor forma de ayudarla, ayudándome a mi de paso. De esta forma establecí un fin en una fecha que me hace feliz: el 2 de Julio.
  1. Esta meta tiene un doble objetivo: primero, una fecha que le de tiempo suficiente a Elara para aclarase con su pasado (su anterior relación) y su presente (que tenga tanto trabajo). Son ocho largos meses. Lo hago porque cuando cortamos, me dejó claro dos cosas: que yo soy "todo lo que busco en un hombre" (y que me quería) y segundo, que dejaba la relación porque ella tenía un problema y no quería que tarde o temprano me afectara, quería aclararse y necesitaba tiempo para ella misma.
  2. Por otra parte, el segundo objetivo de esta meta es personal mío: darme tiempo para seguir conociéndome mejor, para demostrarme que ya no soy un adolescente, dedicarme a mi objetivo profesional: estudiar y aprobar las oposiciones; y finalmente mostrarme a mi mismo que lo que siento por ella es amor y no una pasión de verano.
¿Qué ocurrirá ese día? No lo sé. Aquí entra en juego mi imaginación, particularmente mi visión soñadora y positiva luchando contra mi parte realista y sensata (es curioso como a veces las virtudes de uno se oponen y pueden volverse contra ti). Así pues, imagino dos posibilidades:
  • Pienso que ese 2 de Julio, a las diez y cuarto de la noche, en la misma plaza y bajo el mismo reloj, aparecerá Elara con su sonrisa, tal como sucedió un año antes. Que ella habrá vencido a sus miedos, habrá superado el pasado y su estrés laboral, y volveremos así a estar juntos; porque nos seguimos queriendo y no me ha olvidado. 
  • O bien, ese 2 de Julio, a las diez y cuarto de la noche, en la misma plaza bajo el mismo reloj, me quedaré esperándola y al cabo de un rato me daré cuenta que soy un gilipollas integral.
Pero... ¿Qué crees que te va a reportar a ti llegar a ese día? (Lo importante es lo que tú hayas hecho en este periodo de tiempo). Si, indudablemente, "lo importante no es llegar, sino ir" (Robert Louis Stevenson, escritor británico). Por eso la meta del 2 de Julio no sólo es la esperanza de volver a estar con Elara, sino mejorar yo como persona y cumplir mis objetivos personales. Después de todo, "el motivo no existe para ser alcanzado, sino para servir de punto de mira" (Joseph Joubert, ensayista francés).

Ahora la pregunta que me hago es ¿Este fin es real o una ilusión? ¿Es demasiado ambicioso? Puede ser. Me gustaría recuperarla, no por cabezonería, sino porque lo que siento por ella no lo había sentido antes por nadie. Como bien dices Gata, podría también ser el tiempo para aceptar la ruptura y si acaso, quedar como amigos. Aunque eso, también sería un éxito (parcial, eso si). Aprobar las oposiciones sería lo mejor que me podría ocurrir, personalmente. Me aconsejas no obsesionarme con el calendario y disfrutar del camino, porque tarde o temprano llegará. Así pues, en caso de dejarme llevar por las tentaciones, volverme a enamorar o sencillamente disfrutar un poco de la vida. Sin duda, es muy difícil hablar del futuro, pues aún no está escrito y existen infinitas posibilidades.

No obstante, si me preguntas qué me gustaría conseguir, de corazón, es muy simple: me gustaría que mi visión de soñador positivo se cumpla. Que llegaran las diez y cuarto de la noche del 2 de Julio, y en aquella plaza, bajo el mismo reloj, apareciera Elara. Que le dijese que he aprobado las oposiciones y que estos ocho meses, a pesar de su ausencia, me han servido para dejar atrás muchas cosas y estar dispuesto a forjar un nuevo e ilusionante futuro con ella. Aunque probablemente lo que más ilusión me haría es que sonriera y me dijera sinceramente "estic bé". Eso me bastaría.

Supongo que como dice el político y escritor británico Benjamin Disraeli, "el secreto del éxito es la constancia en el propósito". Eso, por ahora, no me falta. Aunque, tomándomelo con un poco de humor, me gusta más la frase de mi querido Groucho Marx cuando afirma que "el secreto del éxito se encuentra en la sinceridad y la honestidad. Si eres capaz de simular eso, lo tienes hecho".

Ahora mismo lo que pretendo es saber como se encuentra, tan sólo como le va. Le hablo por Whatsapp al menos una vez a la semana. Ella dice que está bien, pero sé que no lo está en absoluto. No le doy la lata hablando de "nosotros". Procuro contarle con anécdotas o humor como estoy y ver que tal le va a ella. Siempre me contesta rápidamente y no resulta cortante, aunque sí "lejana". Creo que al principio (no sé cuanto tiempo será eso), estará con esta actitud distante, pero sé que con el paso del tiempo, poco a poco volverá a abrirse, y al final apreciará que no me haya olvidado de ella de la noche a la mañana, del mismo modo que le he demostrado que la sigo queriendo y me ofrezco para apoyarla en lo que necesite.

Quiero acabar dando las gracias a todos los que me leéis. A muchos os sigo y me ayuda mucho, ya no por como me siento ahora mismo, sino como Ser Humano. Porque aunque a veces, aunque parezca que este mundo y sus habitantes somos fríos, no lo somos. Por muy perdidos que nos encontremos, nunca estamos solos. Todos padecemos, amamos, reímos y lloramos. Realmente no somos tan diferentes. Por eso, gracias a todos, y particularmente, en esta entrada, a Gata. Un beso fuerte.

Ojalá mi vieja brújula me marcase el rumbo a seguir.

sábado, 15 de noviembre de 2014

La mejor manera de librarse de la tentación... ¿es caer en ella?

Aún faltan 32 semanas hasta alcanzar el ansiado 2 de Julio; 7 meses y medio. No puedo dejar de sentir como el tiempo pasa despacio cuando quiero que vaya rápido. Si, tengo claro lo que quiero, sé que queda mucho tiempo por delante y que me esperan retos apasionantes; pero el objetivo, aún, no llega.

No me quiero engañar, es mucho tiempo y aparecerán tentaciones con las cuales ahora mismo no sé como voy a lidiar. El dramaturgo británico Óscar Wilde afirmaba que "la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella"; mientras que el escritor estadounidense Mark Twain resolvía lo contrario: "hay muy buenas protecciones contra la tentación, pero la más segura es la cobardía", y de eso no me falta. Sin embargo, es imposible no tener en cuenta que, siendo joven y estando soltero, no puedo pasarme los días en casa, dedicándome a estudiar y escribir este blog.

Por eso no paro de preguntarme: ¿Qué haré cuando surjan tentaciones? ¿Las evitaré o caeré en ellas? Ahora mismo no estoy para nadie, lo tengo claro. No tengo ganas de salir ni siquiera con mis amigos Nureb y Ava. Y eso que mis amigos, llevan unas semanas en las que no dejan de preocuparse por mí; se nota que aún siguen inquietos por como me vieron la semana después de dejarlo con Elara. Así que si no estoy para ellos, menos aún para tentaciones de carácter amoroso o sexual.

La realidad es que no tengo respuesta a estas preguntas. Supongo que son cosas que van surgiendo conforme vayan pasando. Ahora tengo claro lo que siento por Elara aunque no siga con ella, aunque no la vea todos los días y aunque no pueda acariciar su pelo. Pero me preocupa mucho la posibilidad de cometer un error irreparable que afecte a mi futuro con ella por una estúpida tentación absurda y carente de sentimiento. Pero también cabe la posibilidad que por esta cobardía me pierda conocer a nuevas personas y un futuro que, quien sabe, puede ser ilusionante.

He aquí el dilema: En un hombro tengo a San Ignacio de Loyola diciéndome "Quien evita la tentación evita el pecado" (Si, sé que es un concepto excesivamente cristiano para mi, pero es una buena frase); y en el otro hombro tengo al informático Randy Pausch expresando que "Nunca subestimes la importancia de pasarlo bien". Ambos tienen sus pros y sus contras.

Pero... ¿Cuántas personas hay ahí fuera con las que podría pasarlo bien? ¿Quiero? ¿Estoy preparado para eso? ¿Puede que todas esas personas que hay ahí fuera sólo me hagan echar de menos más a Elara?  ¿Y si por ilusionarme cometo algún error? ¿Y si hago algo y luego me siento peor, con esa sensación de vacío por dentro que caracteriza a la falta de sentimiento? Es más, ¿estoy preparado para relacionarme con alguien aunque sólo sea tomar un café o mejor me quedo sólo en esta fría habitación? Son tantas preguntas sin respuesta... pero la manzana de la tentación, sé, que ahí está.

Mi mayor tentación, tus besos.
Mi mayor pecado, tus caricias.
Mi mayor condena, tenerte lejos.

domingo, 9 de noviembre de 2014

No encuentres la falta, encuentra el remedio.

Muchas veces agradezco que mis pensamientos no se puedan escuchar porque sino me pasaría el día gritando el nombre de Elara. Diría que me gustaría que me llamaras alguna madrugada, aunque sólo fuese para decirte que no puedo dejar de pensar en ti. Leo tus cambiantes estados del Whatsapp y todos me parecen gritos de ayuda, que lo estás pasando mal. No puedo soportarlo. Me parece absurdo que haya tantos enamorados que no están juntos y tantas personas juntas que no están enamoradas... que me dan ganas de plantarme delante tuyo tan sólo para besarte y decirte que te quiero.

Pero no puedo hacerlo, no debo hacerlo... ¿O no quiero hacerlo? ¿Cuál es la diferencia entre poder, deber y querer? Supongo que esa delgada e itinerante línea entre lo que está bien y lo que está mal. Por desgracia para mi siempre acabo haciendo lo que está bien; que en otras palabras es hacer lo que la otra persona quiere. En este caso, nada. Aunque eso no me impide sufrir por saber que podría ayudar a Elara y no me deja. Cuando hablo conmigo mismo, muchas veces acabo dándome cuenta de ésto, e intento decirme que el corazón no es de quien lo rompe, sino de quien lo repara. Pero en mi caso, mi corazón aún es todo suyo.

Esto me hace reflexionar sobre si debería cambiar de enfoque. Si debería olvidarla, dejarlo todo atrás y continuar por otro camino. Como ya he dicho en post anteriores, por ahora estoy centrado en recuperarla más adelante, cuando la situación mejore. Pero... ¿y si no mejora? ¿Y si ella conoce a alguien? O no me quiere. También podría ser yo el que encuentre a otra persona... Está claro que las posibilidades son muchas y todo puede cambiar, o no.

Hacer un cambio en tu vida asusta ¿Pero sabéis qué asusta más? No hacerlo.

Tengo claro que pase lo que pase, fue, es y será un placer coincidir en esta vida contigo Elara. Me gustaría tanto estar contigo que es imposible expresarlo con palabras y menos aún escribirlo coherentemente. Te quiero porque me gustas de verdad, porque se que tu me quieres; no lo hago por cabezonería o simplemente porque me gustes, eso sería sólo ilusión y atracción y yo sé que tu me valoras de verdad.

Pero sé que puede llegar un día en que me tenga que plantear dos opciones:

  • Asumir que "El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro" (John Fitzgerald Kennedy, Presidente de los Estados Unidos).
  • O bien reconocer que "La mayoría de nuestras equivocaciones en la vida nacen de que cuando debemos pensar, sentimos y cuando debemos sentir, pensamos" (John Churton Collins, crítico literario inglés).

Ahora mismo me encuentro bastante más cerca de la segunda opción. Sin embargo, no puedo dejar de tener una visión general de mi vida y asumir que puedo estar equivocado. Se que pase lo que pase, tal como dice el título de esta entrada, "No encuentres la falta, encuentra el remedio" (Henry Ford, empresario e industrial), que después de todo, eso es lo importante.

Escoger un camino significa abandonar otros. Después de todo, la vida es escoger caminos.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Como quieres que te olvide si al tratar de olvidarte me olvido del olvido y comienzo a recordarte.

"Como quieres que te olvide si al tratar de olvidarte me olvido del olvido y comienzo a recordarte". Esta famosa frase atribuida a Woody Allen muestra como es mi día a día en esta nueva andadura de la vida en la que me encuentro. 

No hay ni un sólo día, ni un momento, una acción o una decisión que tome sin que Elara me venga al pensamiento. No dejo de sentir amor por ella, ni deja de interesarme que esté en este mundo, supongo, más que nada, porque aún forma parte de mi mundo, y no quiero que eso cambie. Pero aún debo redescubrirme en ausencia de quien me ayudó a definirme.

Hoy la he visto y he hablado con ella.

Desde el día que lo dejamos no he tenido ocasión de hablar con ella hasta hoy. Tenía muchas ganas de verla. No nos habíamos visto antes, no porque ella o yo no queriésemos, que sería lo natural en una mala ruptura, sino porque no ha dado la casualidad. Ambos vamos a la misma clase en la escuela de idiomas, y nos guste o no (que es que si), tenemos que vernos.

La vi el lunes siguiente al viernes que me dejó. Apenas habían pasado unos días, y tras un fin de semana horrible, verla no me causó una terrible sensación. Es más, me ayudó a centrarme y a volver a ser yo mismo. A superar la sorpresa inicial tras dejarlo. Nada más entrar en el aula centré mi vista en ella. Mientras recorría la clase la seguía con la mirada, hasta que, finalmente, ella me miró. Le sonreí y le guiñé un ojo; y ella me respondió con otro guiño.  Aunque la semana pasada, en general, la pasé bastante mal, haberla visto me hizo sonreír en ese momento (y al recordar su pelo y su cuello, que es lo que más miraba desde la fila de atrás). 

Al acabar la clase de ese día cada uno se fue por su lado. Pero de camino a mi casa me di cuenta que estaba haciendo justo lo contrario de lo que quería, por lo que le envié un whatsapp diciéndole que era absurdo salir e irse cada uno por su lado. Ella me respondió que era cierto, por lo que dijimos que el miércoles retomaríamos nos veríamos como dos personas civilizadas.

El miércoles (hay que recordar que estaba pasando una muy mala semana) quería hablar con ella de la ruptura, pedirle disculpas (porque de algún modo le habré fallado como novio, pienso yo), preguntarle si es un final para siempre, también dejarle claro que no me voy a dar por vencido... todas esas cosas. Pero poco antes de comenzar la clase me envión un whatsapp diciendo que estaba muy ocupada y que no podía ir. Lo mismo ocurrió al lunes siguiente. Estaba un poco frustrado, pero ahora me alegro de no haberlo hecho, pues seguramente habría movido la mierda y eso no trae nada bueno.

Sin embargo, esta noche del lunes hablamos por whatsapp, me dijo que estaba muy agobiada por todas las cosas del trabajo y los estudios y que había pensado dejarse esta clase; sus padres se lo habían pedido. Parece ser que los dos fines de semana que habían pasado, ella había estado enferma de agotamiento y que apenas había salido de casa, se pasaba los días trabajando. Es incuestionable que es verdad. Pero yo le dije que era una lástima que dejase el curso, que debía hablar con la profesora para que, de alguna forma, siguiera en él. Soy un egoísta, lo sé, pero no quiero perderla, no quiero sentir que el único sitio en la que la veo, puedo perderla. Así que me aseguró que el miércoles iría a hablar con la profesora y nos veríamos.

Realmente me preocupa que esté tan agobiada que caiga enferma de agotamiento ¡Y yo sin poder hacer nada! Está claro que la vida a veces es un asco... Y aunque ella es la que está preocupada por si lo paso mal, yo estoy igual de preocupado por si ella lo pasa mal.

Así pues, esta tarde la he visto. Hemos quedado en que pasaría por mi portal para ir juntos a la escuela de idiomas. Elara no iba a quedarse a clase, sólo a hablar con la profesora antes de la clase, pero mira, algo es algo. Esta tarde hacía frío, frío de verdad. El "veroño" ya se ha acabado por fin y da paso al frío y largo invierno. Nada más verme, tras dos besos, Elara ha comenzado a hablar, como siempre, sin parar. Yo al principio la he escuchado, pero tras hablarme de sus penurias y agobios relacionados con el trabajo, es decir, lo siempre: que está muy ocupada y todo eso (como si tuviera que justificarlo una y otra vez), he cambiado de tema a cosas más positivas. También me ha preguntado como llevo las oposiciones, y en general ha sido una buena conversación, pero vacía, en el sentido de no hablar sobre nosotros, que seguramente era lo que teníamos en la cabeza. 

La he notado que trataba de mantener la distancia en todo momento. Evitaba mirarme a los ojos o estar demasiado cerca, aunque cuando caía y lo hacía, le costaba apartar la mirada. Yo he sido más abierto y cercano. Sonriendo más y haciéndole algún gesto de acercamiento. 

Al llegar a clase ha hablado con la profesora, quien ha entendido su situación y le ha dicho que no se preocupe, que espera poder volver a contar con ella en clase a partir de enero. Esto me ha alegrado mucho. Aunque para ser sincero, al final de la clase, cuando ya no quedaba nadie más allí, le he comentado a la profesora que Elara no puede venir pero tiene mucho interés y que yo la ayudaré todo lo que pueda para que siga el curso de la clase. Lo sé, no debía pero quería hacerlo.

Al acabar de hablar con ella, me ha hecho un gesto con la cabeza para salir de clase y la he acompañado a la puerta de la escuela de idiomas. Allí, ya de frente a frente, me ha dicho que se alegra de verme bien, aunque ella reconoce estar agobiada. En ese momento me he abalanzado sobre ella para darle un buen beso en la mejilla y en la frente mientras la abrazaba. No he podido aguantar más y he dejado salir una pequeña parte del cariño que le tengo, tras insistir por undécima vez en que no está bien.

Al final se ha ido asegurándome que no se dejaba la clase por mi culpa y que nos veríamos otro día. Yo la he creído, pero he vuelto a clase hecho un flan.

Finalmente, por la noche, e igual pensaréis que soy un blando, le he enviado un whatsapp diciéndole lo siguiente: "M´agradat veure´t aquesta vesparada", a lo que ha respondido un guiño y "M´alegra haver-te vist bé". Supongo que ella sigue manteniendo esa actitud distante y fría para hacerme las cosas más fáciles. Aunque también puede ser que ella realmente lo tenga claro y no me quiera. Espero no ser un iluso.

En conclusión esta noche me pregunto ¿Cómo quieres que te olvide si al tratar de olvidarte me olvido del olvido y comienzo a recordarte? Encara t´estime Elara. Aunque lo más importante de todo es que no quiero, ni en broma, olvidarte lo más mínimo.

El sol se va y da paso al frío y largo invierno.

domingo, 2 de noviembre de 2014

La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano.

...en el teu cor.

Com diu el títol: "La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano" (Carmen Calvo). I aquesta l´escrit únicament per tu, Elara, perquè m´ha eixit del cor

Ésta es mi respuesta a la imagen de perfil de Whatsapp que Elara se puso en la noche del jueves al viernes, una semana después de haberlo dejado, con la siguiente poesía:


"¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? Poesía... eres tú". (Gustavo Adolfo Béquer).