lunes, 29 de diciembre de 2014

Queridas satánicas majestades...

Se acaba el año. Sé que no tiene nada de especial, que solamente va a cambiar un digital en la numeración, pero aún así, no puedo evitar hacer balance de este año 2014 que acaba. Todos los años lo hago. Surgió un fin de año (hace ya tiempo) que eché la vista atrás y sólo podía acordarme de lo malo. Por eso, cada año me apunto mentalmente todos los éxitos y los momentos buenos y también los fracasos que he vivido, para darme cuenta de que el año ha merecido ser vivido. De esta forma, pocos días antes de que acabe el año hago esta balanza simbólica.

No os voy a escribir la enorme cantidad de buenos momentos que he vivido a lo largo del año, pero si que queda claro que superan con creces a los no tan buenos. He superado mis expectativas profesionales, estoy muy motivado para estudiar las oposiciones y por ahora las llevo a buen ritmo, además, en el terreno personal sigo mejorando como persona, y exceptuando el borrón de Elara, he tenido un año de lo más agradable en todos los sentidos. He viajado, he disfrutado con mis amigos, del verano y he vivido momentos inolvidables (de los de verdad) ¿Qué más se puede pedir a este 2014? Nada. Ha sido un buen año.

Por todo esto creo que es el momento y el lugar para escribir la carta a los Reyes Magos con mis deseos para el 2015. Aunque, como no soy muy creyente, en vez de a ellos se la enviaré a The Rolling Stones. Imaginaros a Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ronnie Wood vestidos de Reyes Magos y subidos encima de unos camellos; sería buenísimo. Estoy totalmente seguro de que ellos me van a comprender mejor y tienen los mismos poderes mágicos (Keith Richards quizás más) que los Reyes Magos originales. Además, soy yo el que escribe la carta y la envío a quien quiero. Esta es mi carta para el 2015:

Queridas satánicas majestades,

Les escribo con la intención de demostrarles que este año 2014 he sido un niño de metro ochenta y cinco muy bueno. He atendido a mis obligaciones familiares, especialmente a las de hijo (mis padres se hacen mayores) y como tío (hay que cuidar a las nuevas generaciones). También lo he hecho como ciudadano, indignándome (inútilmente, parece) por la situación que vive el país, y más especialmente por esas personas anónimas, que realmente sufren mucho por diferentes causas, procurando aportar mi pequeño granito de arena para mejorar esta situación. Por último, personalmente, creo que he sido sincero y bueno, conmigo mismo y con los demás. Cada vez expreso más y mejor mis sentimientos y siempre he actuado correctamente, acorde con mi conciencia, incluso en los momentos más difíciles (lo que no siempre ha sido fácil).

Quiero agradecer a las muchas personas que me ha acompañado a lo largo de este año, por los buenos momentos que he pasado. De forma contraria quiero añadir que no guardo rencor a aquellos con los que no he tenido feeling o con los que han surgido problemas.

Para este nuevo año 2015 me gustaría pedirles, mis estimadas satánicas majestades, si no es mucha molestia, que me trajeran varios regalos. Sé que igual peco de ambicioso, pero mejor pedir de más que quedarse corto ¿No creen?
  • Hace ya tiempo que sé que estoy preparado para una relación. Después de muchos años de experimentos y fracasos me conozco a mi mismo y soy lo suficientemente maduro como para embarcarme en esta gran aventura de la vida. Por eso, me gustaría pedirles que encuentre, en esta gran constelación de estrellas que llamamos mundo, a alguna que brille de especial manera para mi. Pero se trata de querer, no de gustar; debemos correspondernos de igual manera.
  • Por otra parte me gustaría conseguir mis metas profesionales. Hacer el duro esfuerzo de estudiar para las oposiciones y al final conseguir una merecida recompensa. Porque en esta difícil empresa que me he embarcado no siempre se garantiza alcanzar la meta (pero yo sé que lo lograré).
  • También, como no, quiero salud para mi y para todas las personas de mi vida. Asimismo, que mejore la situación del país. Sé que en esto no me va a hacer ni puto caso mis apreciadas majestades, más que nada porque no está en sus manos. Pero por pedir deseos que no quede.
  • Asimismo, que me sigan saliendo canas, me recuerdan que ya no tengo 20 años y que por ahora mantengo mi pelo.
  • Como un gran favor les agradecería enormemente si pudieran evitar que el vecino de al lado pusiera Camela, a todo volumen, los sábados y los domingos por la mañana, durante cinco horas seguidas. Esta petición es muy importante.
  • Por último, me gustaría seguir creciendo como persona en todos los aspectos posibles. Acabar el 2015 siendo mejor que ahora. No soy una persona conformista, y con lo larga que es la vida, hay mucho tiempo para mejorar, aprender y vivir nuevas experiencias.

Después de ésta serie de peticiones, me despido sin más dilación. Espero sinceramente que se cumpla buena parte de estos deseos (tampoco quiero abusar de su generosidad con pequeños detalles), y que esta vez si, el 2015 sea un año de alegría para todos.

No sé como despedirme correctamente de ustedes, sus satánicas majestades. Supongo que con un cordial saludo y ofreciéndole, en el caso de pasar por mi ciudad, irnos a tomarnos unas cervezas (o unos whiskys) mientras escuchamos Rock´nd Roll (el sexo y las drogas se lo dejo a ustedes). 

Atentamente, 2 de Julio.


Después de haber expresado mis deseos en esta carta, me gustaría puntualizar que, me lo concedan o no sus satánicas majestades, yo haré todo el esfuerzo posible por mi parte para que se cumplan. Está claro que el camino del futuro nace en los pies de uno mismo, y aunque sea algo simbólico, el camino de 2015 lo voy a empezar a caminar ya.

Por lo que respecta a estas Navidades me encuentro muy bien. Tal como publiqué en mi anterior entrada, quería tener tiempo para descansar un poco de todo lo que discurría sin descanso por mi cabeza. Y lo he logrado. He podido disfrutar de tiempo con mi familia y amigos, jugar con mis sobrinos y salir a tomar unas cervezas por el centro con ganas de disfrutar de tiempo de ocio. He tenido reunión con mis compañeros de colegio y también con los de la universidad. He vuelto a sentir el calor de aquellos a quienes considero "mis amigos".

Cierto es que les he tenido que explicar que pasó con Elara y porqué no estamos juntos. Como ya estoy cansado de repetir la misma larga historia de principio a fin, he ido resumiendo diciendo que "ya me gustaría a mi saber el motivo, pero que se debe a el agobio que tenía por su trabajo, sus estudios, su familia, porque consideraba que no podía darme lo que necesitaba (esa frase es literal de Elara) y que, según ella, lo hacía por mi bien" a lo que siempre añado que le entró miedo. De ahí ya, que cada uno saque sus conclusiones (que las sacan). Mi amiga Cat asegura que está en plan estúpido porque se ha dado cuenta que la ha cagado y porque no me he "rebajado" a pedirle que volvamos a estar juntos, es más, yo sigo como siempre y poco a poco ve que lo estoy superando; todo eso le jode, según Cat, mucho, porque se da cuenta del error tan grande que ha cometido (cuando leáis el siguiente párrafo lo entenderéis mejor). Es una visión interesante. Lo que está claro que a todos les ha sabido mal, porque me veían muy ilusionado y enamorado. Pero qué se le va a hacer...

En cuanto a Elara, llevo todo el mes de diciembre, que se dice pronto, sin enviarle un Whatsapp ni nada. Tan sólo me habló ella el día 7 para que quedásemos y le devolviese su libro electrónico, y desde entonces no sabía nada hasta que el 24 por la tarde me deseó una feliz navidad y le contesté con lo mismo. Sin embargo, dos días después pasó una cosa que me resulta curiosa; a ver qué pensáis vosotros. Igual es que me estoy "desenganchando" de Elara y ya no lo veo igual. Pero bueno, vayamos al grano. El día de Navidad vino a casa toda mi familia y estuve jugando con mis sobrinos. Estuvimos haciéndonos fotos y me gustó mucho una en la que mi sobrina "la peque" me abraza. Total, que esa misma tarde me puse esa foto de perfil de Whatsapp. Pues al cabo de un día, buscando una conversación de Whatsapp me fijé en que Elara también se había puesto una imagen con sus primos pequeños. No sé si quiere decirme indirectamente algo o es que está inmersa en una cruzada por ver quien demuestra ser más feliz en una foto, una especie de "Guerra Fría digital de la alegría". El caso es que no me importa; yo puse esa foto primero, sencillamente porque quise, no hay doble intención ni trato de demostrar nada. El motivo por el que lo haya hecho ella es cosa suya. Pero está claro que es demasiada casualidad y por eso me resulta curioso. Cat ya sabéis lo que opina.

A esta "actitud" tan rara le dedico estas palabras que he visto en el post de otra persona, y que copio, porque son perfectas para despedir a Elara de este 2014:

Negar una historia no la hace inexistente. Tú y yo tuvimos una historia. 
Fugaz, pero finalmente una historia. 
Con momentos inolvidables, con versos dedicados y versos repartidos. 
Te guste o no. Me guste o no. Estés o no. 

Tras este inciso deciros que tengo ilusión y energía renovada. Pienso despedir el año con una sonrisa. El día 31 por la tarde correré la San Silvestre, luego ducha caliente, traje, corbata y después ir a la fiesta de fin de año con mis amigos Nureb y Ava. Así que... ¡Allá vamos 2015!

¡Os deseo un muy feliz año nuevo a todas y todos! Espero que se cumplan vuestros sueños (y sino, ya sabéis, a escribirle la carta a los Rolling Stones) ¡Un beso fuerte!

Empiezo a caminar el año, para que el 2015 acabe así...

jueves, 18 de diciembre de 2014

Sonriendo, a pesar de todo.

Lo he hecho. Me he apuntado al gimnasio. Decidí que ya era hora de ser valiente y hacer algo por mi. Más que nada por mantenerme en forma y coger una rutina: levantarme temprano, ir al gimnasio y luego tener todo el día para estudiar. Nunca había ido a un gimnasio (de hecho, nunca me lo había planteado), así que cuando me apunté pregunté de todo; desde que era "cardio" hasta diferenciar la sala de musculación de la sala de torturas de la Inquisición. El dueño del gimnasio me resolvió las dudas y me enseñó el local, un sencillo gimnasio de barrio. Luego volví a casa y saqué del armario mi olvidada ropa de gimnasia del instituto, que sin exagerar es de mis tiempos de cuando iba a la ESO. Pero no me importa, me gusta marcar tendencia vintage.

El primer día fue algo raro. Llegué temprano, sobre las ocho y media de la mañana, y cuando entré en el vestuario había un montón de señores mayores con el pene al aire. Fue una situación, como mínimo, dantesca. Entre ellos estaba el dueño del gimnasio que, con toda la naturalidad del mundo, me dijo que tenía que explicarme los ejercicios del primer día; con el pene al aire, claro. Yo permanecí impasible, respondiéndole como si no supiera que sus genitales eran visibles a mis ojos. No es por ser tiquismiquis, ya que no tengo reparos en ver a hombres desnudos; pero además de no ser algo habitual, no es lo que esperaba ver el primer día de gimnasio. De hecho, os podéis imaginar la situación con esta suma:

"El Infierno" según 
El Bosco

+
                 

   "El Doríforo" de 
                 Policleto


Después de aguantar estoicamente unos minutos de espera hasta que se vistiera, fuimos a la sala de cardio (la de las bicis estáticas y cintas de correr para los no puestos) y me dijo que para comenzar estuviera media hora aquí. Como no pago el gimnasio para correr o andar sobre una cinta, que eso se puede hacer gratis, estuve media hora en la bici estática (lo que más me gusta). Me subió el sillín hasta el infinito porque, según él, soy alto; que lo soy, pero bueno... tampoco hace falta que toque el techo, pensé. Así fue mi primer día de gimnasio: viendo penes de señores mayores, media hora de bici estática y el culo un poco dolorido a causa del sillín tan alto.

El fin de semana fue mejor que el anterior. Lo cual, para todos los que habéis leído mi entrada anterior, no era muy difícil, admitámoslo. No he tenido ningún bajón, pero esto ha sido porque apenas he salido de casa. He preferido ver llover a través de la ventana que mojarme. Lo he aprovechado para descansar de todo y disfrutar de la tranquilidad conmigo mismo.

El lunes tuve que hacer un examen en la Escuela Oficial de Idiomas, donde iba con Elara hasta que lo dejamos. Apenas unos días después de eso me dijo que "estaba muy ocupada" con el trabajo, y que por tanto, se lo dejaba (también). Aunque yo, por mis coj... o quizás porque soy un calzonazos, me he prometido que la ayudaré en todo lo que pueda para que apruebe el examen final (porque aunque no venga a clase puede presentarse en Junio); de hecho, hasta le he hecho la pelota a la profesora diciéndole que aunque no "pueda venir", está muy interesada y yo la mantengo informada de todo. Puede que me sienta culpable porque lo haya "dejado", aunque lo seguro es que antes de que acabéis de leer esta entrada pensaréis que soy un necio. Pero a lo que iba; el examen me salió regular hasta que en el último ejercicio me inventé a tope le futur simple. Vamos, que prácticamente he creado otro idioma. Menos mal que tan sólo era "una prueba informativa"... Aunque tengo que dedicar tiempo a estudiar francés, que hay vida más allá de la oposición.

Por lo que respecta a Elara, yo mismo veo que me voy "curando" poco a poco. Aunque sigo pensando en ella, ya me cuesta menos dormirme; continúa presente en mis pensamientos, pero con menos intensidad (supongo que ya no me afecta tanto); y tampoco estoy tan pendiente de lo que hace o de la foto que se pone de perfil de Whatsapp.

El viernes por la noche fui a cenar a casa de Ava y me dijo que se la había encontrado en el gimnasio (uno distinto al mío, sólo faltaría eso... realmente me sorprendió esucharlo, Elara no me había dicho nada), y que la saludó con total normalidad, pero Elara se mostró bastante desapacible; Ava dijo literalmente "agria". Como tengo confianza, le pedí que si se la vuelve a encontrar (que se la encontrará), la salude y le diga "hola" con una sonrisa; como si no pasara nada. No soy una persona rencorosa, todo lo contrario, y desde el día que me dejó tuve claro que ni lo peor me va a cambiar. Por eso le dije a Ava que, por ser mi amiga, ahora era mi "embajadora" frente a Elara y no debía caer en una actitud distante, esquiva o "agria" con ella. Nosotros no tenemos nada en su contra, afirmé, y por tanto actuaremos educada y correctamente (faltaría más). Si a Elara le disgusta o le molesta encontrarse con mi amiga Ava, o cualquiera de mis amigos, el problema es suyo, no mío.

No obstante, no entiendo esta actitud. Más cuando Ava es una persona adorable, sin pizca de maldad. Y yo tampoco es que le haya hecho nada malo, al contrario. Elara se muestra "fuerte" delante de mi, como si no pasara nada; en las redes sociales da la imagen de "felicidad absoluta", poniendo fotos sonrientes como si fuera el mejor momento de su vida; el martes subió al Facebook una foto que le hice yo en la playa, que... ¡Puf! qué os voy a contar... guapísima es poco, le di a me gusta en cuanto la vi y luego va y se la pone de perfil ayer miércoles por la noche; pero realidad trata de mantenerse alejada de mi y de todo lo que le recuerde a mi, como ha demostrado con Ava. No sé si poniéndose esa foto de perfil pretende decirme algo, fastidiarme o bien lo hace sin saber que se me acelera el corazón cuando la veo.

Creo que olvidar es imposible, que la barrera del tiempo ayuda pero no hace milagros. La clave está en superar los recuerdos, asumirlos y vivir con ellos, no en olvidar, porque la memoria no se pierde, se silencia; y esto no ayuda nada. Quiero poder ver sus fotos o escuchar una canción que me recuerde a ella con una sonrisa y no con tristeza. Igual es que mi filosofía se basa en que soy incapaz de odiar e incapaz de obligar a nadie a quedarse, supongo que porque quien se quiere quedar es quien vale la pena, y yo aún tengo fe en Elara. De todas formas, ya os digo, no entiendo su actitud. Si alguien puede explicármelo, estaré muy agradecido.

Aparte, a veces me pregunto... ¿Qué pensaría Elara si leyera este blog? ¿Qué creéis? María me escribió un comentario el lunes afirmando que si leyera mi blog "sería muy dichosa", quizás, aunque también puede ser que no me volviese a hablar en la vida.

A pesar de los altibajos (sobre todo el de la foto), os puedo asegurar que esta semana, quizás porque mi alma está siendo invadida por el espíritu navideño o porque realmente voy curando las heridas del corazón (que no olvidando), estoy más animado. También me ha ayudado a abrirme y sonreír el hablar de mi mismo con mi nueva amiga Leda, a la que le estoy muy agradecido. Supongo que estoy pasando una hoja más del libro que escribo con mi vida; esa biografía que no se borra, se crea. Tengo ganas de pasar algún tiempo fuera de casa, con los amigos y la familia en estos días que me esperan. Salir, reír, disfrutar sin pensar y pensar sin recordar, y sobre todo decirme que "nunca te olvides de sonreír, porque el día que no sonrías será un día perdido" (Charles Chaplin). Además, ahora ya no me hace falta que los señores del gimnasio me ayuden a colocarme el sillín de la bici estática... es un gran comienzo.

Je veux de l´amour, de la joie, de la bonne humeur; ce n´est pas votre argent qui f´ra mon bonheur,
Moi, je veux crever la main sur le coeur...
Alons, ensemble, découvrir ma liberté, oubliez donc tous vos clichés,
Bienvenue dans ma réalité!

lunes, 8 de diciembre de 2014

Buscando el interruptor de apagado.

Hay noches, cuando el frío aprieta, y no sólo el térmico, que me meto en la cama, me tapo con toda la cubierta y me acurruco dentro, como un niño pequeño. Lo hago porque quiero que el mundo se pare, aunque sea un minuto; pero no para. En mi pequeño mundo iluminado por la pantalla del móvil pienso en estos días tan atípicos que he tenido durante el puente.

Desde que lo dejé con Elara (no lo digo por ser repetitivo, sino porque es la realidad) no he parado de estudiar para las oposiciones. Tanto es así que ya he adelantado a la academia. Es decir, que voy más rápido que los temas dados en clase. No obstante, en esto de opositar siempre hay algo que hacer (como bien sabéis muchos de vosotros), sigo estudiando pero con un poco menos de intensidad.

Todo ello me ha "permitido", y lo digo entre comillas, disfrutar de este puente. Porque realmente, disfrutar de salir, podría hacerlo todos los fines de semana (si quisiera... que no quiero). Sin embargo, éste en particular, mis amigos me dijeron de salir el sábado y dije que si; no tenía ninguna escusa que darles (soy demasiado honrado). Lo mismo ocurrió hoy, que he pasado el día en el campo con unos amigos. Resultado: este puente he roto mi aislamiento auto-impuesto; pero no sabría deciros si ha sido bueno o malo.

El sábado salí con mis amigos Nureb, Ava y varios más. A quienes creo que no les agradezco lo suficiente sus intentos de animarme y hacerme salir de casa (aunque generalmente no les hago ni puto caso, dicho sea). Al comienzo de la tarde del sábado estaba muy animado, tenía ganas de salir. Además, por "suerte", y vuelvo a abrir comillas, no salimos por mi ciudad, lo cual me evita ponerme histérico pensando que me puedo cruzar con Elara en alguna calle del centro. Esas mismas calles que me gustan tanto y no piso desde hace semanas.

Fuimos a un sitio que me encanta, más que nada porque la gente que se junta allí es de mi edad y ponen música bailable y moderna. Nada de niños, chumba-chumba, ni menos aún reaggeton. Todo esto previo paso por el fnac, que es parada obligatoria siempre que voy a la capital para soñar con las decenas de libros que quiero comprarme y no puedo. Estaba en la disco y me encontraba a gusto. Escuchando la música, bailando, con un tercio en la mano. Además, esa sensación al entrar en un garito y ver como varias las chicas me miraban, me levantó la moral. De hecho, una no paraba de mirarme descaradamente, o quizás era yo quien centraba mi atención en ella. Era guapa. Pero, si ya en mi mejor momento soy tímido, podéis imaginaros como estoy ahora... Luego nos fuimos y dimos un par de tumbos por otros locales, sin mucho éxito.

Tras dar varias vueltas y entrar en la fase "¿ahora qué hacemos?", que todos sabemos como acaba: en casa de cada uno; me da el bajón. Fue en uno de esos momentos de indecisión para alejarme del debate cuando (maldita la hora) cogí el móvil y entré en Facebook, viendo las fotos recién publicadas de Elara pasándoselo de puta madre con sus amigos/as la noche anterior del viernes, lo cual me sentó como un tiro, no porque se lo pase bien con su gente, todo lo contrario, sino por no estar yo ahí con ella. Después de eso, para mayor gloria propia, entré en Whatsapp y vi que tenía una foto precisamente de la noche anterior, con una copa en la mano y una amplia sonrisa (la misma sonrisa que me vuelve loco de amor). Así que me dio todo el bajón... Alguno de los que me estáis leyendo pensareis: ¿Pero cómo pudiste ser tan gilipollas? No lo sé. Intento vivir sin prestar atención a lo que haga Elara o lo que publique en su muro, pero no puedo evitarlo... ella es mi debilidad.

En conclusión. Dije que yo me iba para casa, que ya era suficiente fiesta pa´mi body. Me despedí. Cogí el coche. Arranqué poniendo el carrusel deportivo de la radio, que no me interesa en absoluto, pero quería distraerme de cualquier forma. Recorrí los 24 kilómetros que me distan de casa. Aparqué. Entré en casa. Me preparé la cena. Me puse a ver una serie, sin mucho éxito, porque mi cabeza le prestaba la atención justa, así que me metí en la cama buscando un poco de tranquilidad, y de esta forma ponerle el punto y final al sábado... pero la noche se alargó entre recuerdos, conversaciones imaginarias y sueños con Elara. Ojala tuviera un interruptor en la espalda que me apagara hasta el amanecer del día siguiente.

El domingo me levanté decidido a pasarme el día estudiando para no darle trabajo al corazón. Quería dedicar todo el día a estudiar como un poseso a fin de quemar las horas lo más rápido posible. Pero cual fue mi sorpresa cuando sobre las once y veinte de la mañana Elara me mandaba un Whatsapp. Hacía más de un mes que no me escribía por iniciativa propia. Lo abrí sin pensarlo siquiera un segundo. Tuvimos una breve conversación de lo más corriente, hasta que me dijo que necesitaba pedirme un favor, "una coseta", que le devolviera su libro electrónico. Es verdad, llevaba semanas dándole vueltas a decirle "tengo que devolvértelo", pero al final no le decía nada, aferrándome a este objeto como una esperanza más de su "vuelta".

Desde el momento en que le dije: "nos vemos luego" estuve cavilando todos los detalles de ese café. Que le diría, que imagen quería darle (llegué a la conclusión que no debía dar lástima, ni estar excesivamente melancólico, pero tampoco podía caer en el extremo contrario con una actitud chulesca, más que nada porque eso no va con mi carácter), que temas de conversación podíamos tratar, hasta la ropa que debía ponerme. Sabía que ésta iba a ser una oportunidad única; por eso fui agradable, cercano, le presté toda mi atención y estuve seguro de mi mismo (vamos, como soy).

Así pues llegó el momento. Eran las cinco en punto de la tarde del domingo cuando, al girar la esquina, ahí estaba ella, en el banco donde siempre quedamos. Estaba muy guapa, con un abrigo beige y las Ray-Ban puestas. Le dije "Bona vesprada!" con una gran sonrisa (que no era forzada) y nos pusimos en marcha. Le devolví su libro electrónico y ella mis películas de cine clásico en blanco y negro (que ya ni me acordaba que las tenía). Fuimos al centro y entramos en un pub de estilo irlandés. Ella pidió un té de frutas del bosque rojo, yo una caña. Aunque estábamos separados por un metro (que me parecía un kilómetro), bromeamos, hablamos de las oposiciones, de el estudio, de como le va su trabajo, de su buena amiga-prima que está recién divorciada, sus amigas, de mis clases, del viaje que está planeando para navidad con un amigo... Me habló de sus amistades, de sus rollos, como si nunca me hubiera ido, con toda normalidad. Hasta me enseñó fotos del móvil. Fue una sensación muy agradable volver a hablar con ella en persona, mirarla a sus ojos. Sentir como al principio luchaba por no mirarme, por nerviosismo supongo, pero al final no podía evitar mirarme a los ojos, sonriendo. Yo sonreía aún más. Después de algo más de una hora le dije si nos íbamos, me respondió que si (no quería alargarlo). Rápidamente me acerqué a la barra y pagué. Le ayudé a ponerse su abrigo beige y nos fuimos. Al llegar al banco, le pregunté si estaba bien, me dijo que si, ella me preguntó lo mismo y respondí con la misma mentira. Le pasé la mano por la espalda, le di dos besos y nos despedimos. Elara me aseguró que, ya que estaba en la calle, iba a aprovechar para hacerle una visita a sus abuelos; sin embargo, después de despedirnos me giré para ver como se iba y no andaba en dirección a casa de sus abuelos... quizás había quedado con su amiga-prima para comentarle qué tal había ido "el café", volvía a su casa, o quien sabe.. igual son cosas mías.

Nureb y Ava me dijeron poco después de ir a cenar con ellos y ver una peli en su casa, pero no tenía ganas. El sábado ya había sido demasiado para mi, y la larga espera del domingo hasta quedar con Elara no me había permitido estudiar ni una sola frase. Tenía que tratar de cumplir, en parte, el objetivo que me había marcado para el domingo. Pero fue imposible. Si ya la noche anterior no me la había podido quitar de la cabeza por una foto (bueno, y sin foto igual), ahora ya... imaginaros. Y además estaba con esa sonrisita absurda (pero deliciosa) en la cara.

Después del domingo llegó el lunes; como siempre. Hoy he estado en el campo con mis amigos frikis, disfrutando de dar una vuelta por la naturaleza. Hemos pasado el día jugando a juegos de mesa y hablando. Realmente hoy ha sido el día más distraído que he tenido últimamente. De hecho, estoy bastante cansado; entre que llevo dos noches sin apenas dormir y la paliza de hoy, os podéis imaginar que hago en la cama a estas horas.

Ahora, de vuelta a casa y tras acabarse este agitado puente, sigo dándole vueltas a la "cita" de ayer con Elara... Más cuando aterrizo en casa después de pasar todo el día descontectado en el campo, llego, enciendo el ordenador y lo primero que me aparece es la nueva foto de perfil de Elara; guapísima tomando una caña con su amiga-prima en una terraza bajo el sol (foto a la que tengo mil ganas de darle a me gusta, pero voy a contenerme, al menos por esta noche). Pienso que hicieron falta mil casualidades para que nos conociéramos y tan solo una para que nos separáramos. Nos llevamos estupendamente. Nos gustamos. Volver a estar juntos fue muy agradable. Sin embargo ahora no dejo de preguntarme ¿Quedó conmigo tan sólo para recoger su libro electrónico y devolverme mis cosas con la escusa de tomar un café? ¿Fue algo más que eso o sólo postureo? ¿Es el inicio de una hermosa amistad? ¿Lo hace, como yo, para mantener la puerta abierta? ¿Volveremos a quedar? Son tantas preguntas sin respuesta que mejor me acurruco bajo el edredón, tratando de que el mundo se pare y buscando sin éxito el interruptor de apagado para dormirme y dar paso a otro martes de rutina.

Postdata 1: Aún tengo aquí, en mi habitación, su bolsa con todas mis películas y libros dentro, como si me diera miedo volver a ponerlo todo en su sitio. Quizás, porque su sitio, estaba en casa de Elara.

Postdata 2: ¿Veis normal que tenga muchas ganas de hablar con su amiga-prima para ver si me cuenta algo? ¿Por qué creéis Elara se hace tantas fotos a ella misma y se muestra tan sonriente en las redes sociales?

Postdata 3: He decidido firmemente que me tengo que apuntar al gimnasio (si, lo hago por mi y por ella). A ver si voy haciendo alguna actividad para mí mismo y sobre todo me ayuda a levantarme temprano y acostarme con sueño.

Postdata 4: Después de contar "la odisea de mi puente", y dado que no encuentro mi interruptor de apagado, voy a apagar el móvil. A ver si escuchando canciones como esta de R.E.M. me entra sueño... Buenas noches a todas y todos.


Cuando el día es largo... y la noche.
La noche es tuya solamente.
Cuando estés seguro que has tenido suficiente... de esta vida; bien, espera.
No te dejes ir... Porque todo el mundo llora
y todo el mundo sufre, a veces.

A veces todo está mal.
Ahora es tiempo de cantar solo.
Cuando tu día sea solo noche... aguanta.
Si te sientes como dejándote ir... aguanta.
Cuando pienses que has tenido demasiado... de esta vida, espera.
Porque todo el mundo sufre.
Refúgiate en tus amigos.
Porque todo el mundo sufre.
No te des por vencido. Aguanta.
No te des por vencido.
Si sientes que estás solo... No, no, no, no estás solo.

Si estás solo... en esta vida.
Los días y las noches son largas.
Cuando tu pienses que has tenido demasiado... de esta vida. Espera.
Bueno, porque todos sufren... a veces.
Todo el mundo llora.
Todo el mundo sufre... a veces.
Todo el mundo sufre... a veces.
Así que, aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Aguanta.
Todo el mundo sufre.
No estás solo.

martes, 2 de diciembre de 2014

Siempre nos quedará París.

Los martes son un día de mierda. No para la humanidad entera, sino para mi; los martes tengo la agenda muy apretada. Eso se debe a que por la mañana tengo clase y por la tarde también. Las de la tarde son las que más me agotan, pero también las más importantes porque me preparan para las oposiciones (que para más inri tengo que desplazarme unos 70 kilómetros); así que podéis imaginaros que estar saltando de clase en clase y de estudio en estudio de 9 de la mañana a 9 de la noche no es la juerga padre...

Además, estoy en la fase en la que empiezo a ser consciente de que la gente me pregunta "¿Qué tal?" y me miran con pena (Míralo, pobrecillo, lo ha dejado la novia). Pero yo, con mi sinceridad habitual, que mi madre ya me lo ha advertido muchas veces: "Nene, de tan bueno que eres, eres tonto" (Gracias mamá por tus palabras), siempre respondo que dedico mi tiempo a tres cosas: dormir, estudiar y pensar en Elara. La verdad sin edulcorantes. Desde luego es una rutina bastante llevadera de lunes a domingo. Aunque a veces también, si tengo tiempo y le estoy dando al coco (o al corazón), escribo.

Se puede concluir que no estoy en mi mejor momento, claro. Supongo que mi madre y algunas del Facebook piensan en mí como: Treintañero en buen estado y con todos los extras aparcado junto a un escritorio alumbrado por bombillas LED. Si chic@s, el planeta es importante (y la factura de la luz más). Pero como tengo claro lo que quiero y soy bastante abnegado cuando la ocasión lo requiere, no me quejo de mi pequeño y recién creado mundo que se mueve en una silla de oficina alrededor del sol LED.

A pesar de esto, disfruto cada noche cuando me acuesto, porque tumbado aquí viajo desde mi cama a la de Elara -Hombre, otra noche tu aquí- Me dice -¿No te cansas de venir a verme?- No, ya sabes que no; y tú tampoco, que no me engañas. No hay más que ver tu último estado del whatsapp con el título de la canción de Casablanca, la peli que tanto nos gusta y que la vimos ese sábado tan inolvidable. Es un mensaje muy indirecto por tu parte. Pero claro, supongo que tu eres Rick, echo un lío y entristecido; te imagino apoyada en la barra encendiendo un cigarro. Y por tanto yo soy Elsa, tratando de decirte que te quiero y que no puedo olvidarme de ese París contigo. Pero hay que ver como sois los hombres... alegas que es imposible y me metes en un avión rumbo a Lisboa junto a Lazlo, que no es mal tipo, lucha por la libertad de Europa y eso, pero tú me gustas más Humphrey. Cuando tus ojos se apagan y sólo siento tu respiración dormida, te doy un cálido beso de buenas noches y luego me teletransporto a mi cama, donde el despertador implacable marca un día más. Es hora de dormir.

Pero en el fondo de la habitación veo multitud de ojos rojos, de la selva aparecen los tigres de los temas de la oposición que tienen hambre. Tranquilos, mañana volveré a estar con vosotros; no seáis impacientes. Ahora toca acurrucarme bajo la manta y poner fin a otro martes de rutina de mierda. Menos mal que siempre nos quedará París... as time goes by...


You must remember this
a kiss is still a kiss
a sigh i just a sigh
the fundamental things apply
as time goes by...

And when two lovers woo
they still say "I love you"
on that you cant rely
no matter what the future brings
as time goes by...

Moonlight and love songs, never out of date
hearts full of passion, jealousy and hate
woman needs man, and man must have his mate
that no one can deny

It´s still the same old story
a fight for love and glory
a case of do or die
the world will always welcome lovers
as time goes by...