jueves, 30 de abril de 2015

Jack contra el Universo.

Si, lo he hecho. Definitivamente me he inscrito para realizar las oposiciones en dos comunidades autónomas, una de ellas que me coge en la otra punta de España por no decir lejos de cojones. Al menos aprovecharé para hacer un poco de turismo por nuestro país mientras voy allí para hacer los exámenes.

Aunque no me gustaría dar esta noticia sin contaros la odisea de mi última semana; porque, aunque no lo parezca, tengo destacadas razones para pensar que una fuerza oculta del universo pretende hacerme la vida imposible. Como decía aquel tipo del Gran Hermano 1 (qué mayor soy, coño): "¿Quién me pone la pierna encima" para que no pueda hacer las oposiciones? "¡¿Quién?!". Pero no lo está consiguiendo... Por eso, aunque os adelante el resultado del partido que sigue jugándose, por ahora hay un empate: Jack 2 - Universo 2, gracias a mi remontada. Menos mal que queda el trascendental segundo tiempo...

Os cuento... Domingo por la tarde. La deliciosa tarde dominical pasa sin contratiempo ni aflicción. Sobre el escritorio, los papeles y la documentación necesaria para inscribirme en las oposiciones. Los miro, ellos me miran, nos miramos. Creo que tratan de intimidarme con la mirada, pero no lo consiguen; aunque no tengo claro qué hacer, si realmente debo "arriesgarme" a rellenarlos e inscribirme en otras comunidades autónomas. Estoy dándole vueltas a todo en mi cabeza cuando, de improviso, el universo manda una subida de tensión a mi casa sobre el clavijero (no sé como se llama técnicamente ese aparato blanco con múltiples enchufes) donde tengo conectados los acoples del ordenador y el módem wifi, lanzando un chispazo como un estridente grito y todo que apaga de repente. 0-2 en apenas un segundo. El instinto asesino contra la tecnología se apodera de mi y me convierte en el Hulk contratecnológico. Tras parpadear incrédulo, compruebo las conexiones... le doy a los botones, pero nada se enciende, todo está muerto. Mando recuerdos a las madres respectivas de Alan Turing, Nikola Tesla y Bill Gates, entre otros. Lo vuelvo a conectar todo y sigue sin funcionar. Así que desenchufo el módem y lo conecto en otro enchufe, definitivamente los aparatos se han achicharado... pero no les enterraré con honores con el rito vikingo, no merecen tanto honor.

Después de concentrarme para pensar con lógica, decido que a la mañana siguiente tengo que llamar rápidamente al servicio técnico de mi compañía para que me cambien el wifi (diré simplemente que ha fallecido por causas naturales, creo que lo del universo no lo comprenderían y acabarían cobrándome algo...) y bajar el ordenador a la tienda del friki que hay bajo mi casa. Eso es exactamente lo que hago al día siguiente. A pesar de ello... entro en desesperación porque el martes por la tarde tengo que entregar un trabajo importante relacionado con las oposiciones en la academia donde me preparo. Le suplico al friki que lo arregle raudo y veloz como una centella.

El martes por la mañana me llama y me lo da. Dice que le ha cambiado la fuente de alimentación (que tiene un nombre un poco esperpéntico) y que tiene la placa base jodida. Le pregunto si funcionar funciona y dice que si.... a medias. Me da igual. Lo subo a casa corriendo y a toda velocidad acabo con el trabajo que tengo que entregar en apenas unas horas. Me centro tanto en eso que se me olvida hasta comer. Pero el esfuerzo conlleva su éxito y puedo entregarlo sin problemas. Acorto distancias: 1-2.

Ahora queda por solucionar otro problema importante... porque entre mi indecisión, la putada del universo y los dos días de esta semana de cuatro (laborables) que ya llevo perdidos, tan solo me quedan dos más para arreglar todo el tema de la inscripción en las oposiciones.

Pido ayuda a Nureb, que él sabe como funciona esto... También pensé pedirle su ayuda a Elara, porque no hay nadie mejor que ella para resolver los cuadriculados problemas burocráticos que a mi me desesperan y me agotan, pero pienso que si lleva tantos meses sin hablarme no le hará especial ilusión que le pida un favor... (lo cual es una lástima, porque yo no quiero perder el contacto) ,así que pronto elimino esta posibilidad (aunque me habría venido muy bien, la verdad). De esta forma ocupo toda la mañana en descargar, comprender y cumplimentar todos los formularios.

Sin embargo, cuando llego al banco para hacer el ingreso me dicen que esa clase de "trámites", es decir, lo que en lengua vernácula se llama "voy a meter dinero en tu banco, hombre", no se pueden hacer, ya que la política del banco (el único banco donde se puede hacer los ingresos de las tasas) no admite dichos trámites después del día 24 de cada mes... ¿Pero qué clase de tontería es esta? En fin... cosas de gente rica. Así que saco mi vena interpretativa y le suplico dramáticamente que lo haga porque sino no podré hacerlo JAMÁS, le pongo una cara tan triste que probablemente el buen hombre me imaginó viviendo bajo el puente por su culpa. Así que el tipo me lo hace... And the Oscar for best actor goes to... Jack! ¡Chúpate esa universo!

Al día siguiente se completó el círculo y el técnico de la compañía de Internet vino para comprobar que, efectivamente, el módem no funcionaba; por ello afirmó rotundamente "Esto no va, tronco". A lo que yo respondí con absoluta seriedad: "Ya ves tío, que cosas". Esto definitivamente ponía el empate 2 a 2 entre el universo y yo.

Pero el partido aún no ha acabado... así que espero no haberla liado enviando mal algún papel o poniendo mal cualquier casilla de las complicadas hojas burocráticas que tanto odio. También a ver si la fecha definitiva de exámenes es diferente y puedo hacer varios. Aunque parece que lo más difícil ha sido rellenar las solicitudes en vez de hacer las propias oposiciones... Espero que el universo no contraataque.

"Si estamos solos en el universo...
seguro que sería una terrible pérdida de espacio"
(Carl Sagan)

domingo, 26 de abril de 2015

La fuerza de la ilusión.

Como parece ser que mis "filosofadas" os gustan, os contaré la que tengo en la mente en esta madrugada de domingo. Hace ya un rato que he vuelto a casa después de salir un poco con mis amigos Nureb y Ava, y digo salir, por decir algo. La verdad es que hoy ha sido una de esas noches que mal empiezan y mal acaban... No porque haya pasado nada negativo, sino sencillamente porque parece que esta noche no será especialmente recordada; no ha tenido nada de especial. El caso es que he comprobado como cada vez la gente que sale es mucho más joven pero también más mayor, desde quinceañeros a cuarentones (o más) con el síndrome del eterno adolescente. Me ha resultado llamativo observar como, se tenga la edad que se tenga, estas personas disfrutan de la fiesta más allá de su edad, con ganas y sobre todo, con ilusión, en el buen sentido de la palabra, en la ilusión positiva que te arranca a convertir en realidad aquello que imaginas.

El otro día estaba viendo una película y alguno de los actores comentaba que es curioso como el Ser Humano se pasa la mayor parte de su tiempo esperando. Piénsalo tú... así es. Realmente nos pasamos los días esperando. Esperando trabajar. Esperando ganar dinero. Esperando comprar cosas. Esperando que se cumplan nuestros sueños. Esperando que la vida sea más fácil. De hecho, en ciertos aspectos esperando que la vida sea tan fácil que las cosas nos lleguen porque sí y no porque nos lo curramos.

Entonces ¿Por qué nos escondemos tras pantallas de ordenador o del móvil? ¿Por qué sustituimos el calor de la gente, sin tener esa valentía que nos hace capaces de hablar con un desconocido en cualquier lugar, por las redes sociales que de poco nos ayudan a relacionarnos más? ¿Por qué no somos realmente auténticos, realmente lo que queremos ser y somos, y acabamos, patéticamente diciendo sí cuando queremos decir no y diciendo no cuando queremos decir sí? Es decir, porqué aceptamos pulpo como animal de compañía cuando sabemos que no lo es.

Para aclarar lo que estoy tratando de transmitiros quiero que recordéis a esas clases de personas, como yo (porque asumo que así es), que parecemos estar carentes de ilusión. Estoy seguro que todos identificáis esa, cada vez más, habitual forma de vivir. Personas que pasamos los días sin arriesgarnos a dar nuevos pasos si no tenemos totalmente medidos los pasos y una garantía abrumadora de que la victoria sea fácil, ser capaces de escribir nuestro destino y no esperar a que se escriba solo, pero sobre todo descubrir y experimentar nuevas experiencias. Precisamente porque para esto se necesita algo que es muy importante: tener ilusión, como esas personas de cualquier discoteca, tengan la edad que tengan, que lo pasan genial sin importarles miles de pensamientos más allá de disfrutar con ganas; en definitiva, con la ilusión de vivir.

Hace algo más de una hora, mientras volvía a casa en el coche, he escuchado en la radio una canción que es muy muy muy especial para mi y que hacía años que no escuchaba, aunque me sé la letra de memoria y la considero una de mis favoritas. Era la canción que estaba sonando de fondo durante mi "primera vez". Es una canción romántica, dulce, especial y evidentemente que me evoca un hecho importante y feliz de mi vida. Escuchar esa canción a través de los altavoces del coche me ha hecho recordar, precisamente, la sensación que tenía en ese momento, del cual, aunque ya hace bastante tiempo, es imborrable. Además, me he dado cuenta que la principal diferencia del Jack de hoy con ese Jack es la ilusión que rebosaba por todos los poros de su cuerpo.

Y es justamente sobre eso lo que he estado pensando a lo largo de la última semana, que me he recluido en mi rutina diaria y en mi mismo para tratar de aclararme un poco. Aprovecho para disculparme ante todos por esta breve ausencia (me pondré al día con vuestros blogs lo antes posible). Quizás sea por la clásica pájara cíclica que sufre el opositor de vez en cuando, porque el nerviosismo comienza a aflorar con fuerza o porque no logro poner orden en mi vida por mucho que lo intente.

Os cuento esto porque el tema de las oposiciones me ha hecho replantearme la idea de irme fuera de mi comunidad. Sueño con que me toque trabajar en un pueblo tranquilo, donde lleva una vida sencilla. Eso supondría alejarme de todo, de mi familia, amigos, mi querida tierra y convertir muchos pensamientos en recuerdos. Comenzaría una nueva vida en un lugar nuevo e incierto, por descubrir. Podría ilusionarme de nuevo, come zar el juego desde cero. Por una parte me encanta esta idea. Creo que estoy dispuesto a presentarme en las oposiciones en otras comunidades autónomas y probar suerte. Sin embargo, también os reconozco que por otra parte me aterra hacerlo.

Ahora sí que me gustaría escuchar vuestras opiniones al respecto sobre esta cuestión, a la que no dejo de dar vueltas últimamente, porque podría ser la meta definitiva para este "último año de mi pasado". Por eso, si habéis vivido o conocéis una situación similar, estaré encantado de conocer vuestras impresiones. Si no es así, pero queréis dar vuestra opinión, también estaré encantado de leerla.

Después de esto, volvemos al principio: la ilusión. Sin ella no somos nadie, nada más que sombras en un mundo ya de por si oscuro, vagando sin rumbo en busca de señales que nos guíen como pequeños destellos de luz que pasan fugazmente a nuestro alrededor. Por eso estoy haciendo un gran balance de lo que quiero para mi, suena egoísta y lo es, pero necesito redescubrir en mi interior qué es lo que me ilusiona, para ir a por ello y conseguirlo. Quiero apostar por mi y ganar. Después de todo, hay que aprender a volar con las propias alas.

Alis volat propriis.

jueves, 16 de abril de 2015

En la oscuridad.

Un capítulo más... Venga Jack, otro más; tan sólo un capítulo más por hoy... Ya son las dos de la madrugada y no tengo sueño. Sé que no es porque no esté cansado, que lo estoy, sino porque hay días que siento que no quiero que lleguen. El paso del tiempo; esa sensación vacía, carente de sentido ante un futuro incierto. Todos tenemos estas noches de vez en cuando. Personalmente, este año quería dejarlo todo atrás, que fuese el último año de mi pasado; pero el pasado corre más que yo y parece que siempre me vuelve a adelantar. Las oposiciones, cada día me dan un disgusto nuevo, el destino siempre quiere jugar al gato y al ratón conmigo y ponermelo difícil cuando sólo busco un futuro; realmente tampoco pido mucho. Sin embargo, los requisitos y las pruebas son cada vez más y más largos, lo que me suponen más y más tiempo (de mi vida), seguir estudiando más y más, invirtiendo más y más dinero, y porque no decirlo, sin la seguridad de saber si servirá de algo. Quizás un día me canse del todo y me vaya a buscar el pueblo más recóndito de Extremadura para vivir allí una vida lejos de todos los problemas de la sociedad actual (y en particular la juventud), y ya de paso, del pasado y el presente, que a veces me parecen que me impiden avanzar. Supongo que todo esto son sentimientos que me estallan de madrugada en una noche cualquiera de abril, este mismo abril que me está dando alegrías y también penas ¿Cuándo inventará la ciencia una fórmula para saber cuándo podemos causar y sentir dolor? Será que es inevitable, porque la vida, como este día, tiene su tiempo iluminado por el sol y su momento de oscuridad. Cuando el pasado se acerca tanto, no puedo dejar de pensar las muchas oportunidades que habré desaprovechado para estar mejor de lo que estoy ahora, y de lo fácil que es a veces hacer las cosas mal, cuando hasta el más tonto tiene lo que quiere. Pero bueno, ni perdido en la soledad oscura de esta noche de abril voy a perder mi optimismo habitual, más ahora que me empiezo a sentir mejor aunque haya días grises como hoy. Porque como dije a alguien especial hace poco, hasta la luz más tenue brilla con fuerza en la oscuridad. Buenas noches.


domingo, 5 de abril de 2015

Primer contacto.

Anoche salí. Hacía tiempo que no salía con los amigos/as de fiesta, pero, tras escaquearme durante semanas, esta vez no pude decir que no (es más, me tocó conducir; por hablar...); parece que por fin me convencieron para salir. Sin embargo, fue una noche de pensar sagazmente, ya que ocurrieron extrañas y singulares aventuras. Bueno, igual lo estoy adornando mucho... pero medité sobre la hazaña de salir de fiesta y las singulares características del cortejo nocturno, y porqué no decirlo, también el cortejo alcohólico-nocturno. Porque si hay algo seguro, es que cada noche es diferente.

Ya que me han sentado bien un par de días de descanso, incluida las risas por esta salida nocturna de anoche y, aprovechando que hoy es, llamarme friki, el Día Internacional de Star Trek (o día del Primer Contacto), voy a tratar de explicarlo todo a través de gifs de esta serie y con humor; que siempre está bien tomarse las cosas con una sonrisa ¿verdad?


Parte primera: la situación.

Después de aparcar en el centro, lo que ya en sí supone una odisea propia, nos dirigimos hacia los locales de fiesta. Llegados a este punto, conocemos la dirección pero siempre hay alguien que pregunta "¿Y ahora donde vamos?" Nadie sabe responder a eso. Total, que acabamos en el mismo sitio de siempre. Es un local con música moderna indie, pop y tal, vamos, que un sitio en el que no vas a morirte escuchando reaggetón o electrolatino (que tiene nombre de superhéroe de la Marvel) o pumba-pumba.

Al entrar allí vi a un montón de chicas. Estos sitios modernos están llenos de chicas guapas con estilo que bailan con más o menos gracia en el espacio que les permite los 50 centímetros cuadrados de espacio vital con el que contamos cada uno (bailar bien en ese espacio tan pequeño es digno de admirar).

Lo primero que todo Ser Humano hace al entrar a uno de estos sitios llenos de gente joven y guapa es plantearse una serie de asombrosas expectativas para la noche, que aumentan o decrecen conforme se acerca el momento de conquistar tus 50 centímetros de espacio vital, la cantidad de alcohol que lleves en sangre y multitud de otros factores... Más o menos, en el caso de un hombre, las expectativas se reducen a ésto:

Y con un chasquido mágico... ¡Pum! ¡Dos mujeres para ti solo!
No obstante, la realidad es bien diferente. Ahora si que hablo en base a mi experiencia personal cuando digo que si alguna chica "interesante" se me queda mirando o yo a ella, mi forma de "romper el hielo" en esa situación es algo así...

¿Cómo va eso...?
Bueno, ya está hecho lo más difícil. Ahora esa piensa que soy gilipollas, y por tanto, solo puedo mejorar mi imagen (peor no lo puedo hacer, ¿verdad?). Esta idea forma parte de mi filosofía personal. Continúo hablando con mis amigos/as, con una cerveza en la mano y tratando de moverme lo más hábilmente entre el diminuto hueco que me da la pared y el tipo grande de la camiseta sudada que tengo delante.


Segunda parte: la acción.

Me acerco a una amiga y le digo:
 - Oye... esa es guapa ¿no crees?
- ¿Quién? ¿La morena que está apoyada en la columna, borracha como una cuba?
- No... Esa no ¡Esa!
- ¡Eso es un tío!
- ¡Qué no hostia! ¡Esa! ¡ESA!
Ya están todos mis amigos del grupo siguiendo la conversación y persiguen con la mirada mi dedo señalando hacia el infinito. Entonces exclaman:
- Ahhhhh...

¿Pero qué pasa? ¡Decidme cabrones!
- Verás... no es de tu "estilo" -afirman con rotundidad-
- ¿Como que no? ¿Cuál es mi estilo?
- No sé Jack... te conozco... y no te veo con una chica con los brazos llenos de tatuajes y el pelo naranja.
- ¡No lo tiene naranja! ¡Eso es un foco!
- ¿Qué no? Fíjate bien; lo tiene naranja y bien naranja...
- Oh... pues si... -efectivamente tenía el pelo del mismo color que las bombonas de butano-.

¡Me rindo!
Para mayor gloria propia, el tío de la camiseta sudada, que se ha enterado de toda la conversación me mira de reojo y hace un gesto más o menos así:

Rostro de "pues a mi tampoco me gusta para ti".


Tercera parte: la reacción.

Después de mi retirada táctica tras el intento de demostrar a mis amigos/as que, a pesar de estar soltero y de la ruptura con Elara, aún me siento atraído por el género femenino. Me aferro a mi segunda cerveza y me centro en bailar con miedo de no tocar al "nuevo amigo" de la camiseta sudada. Al rato, mis amigos, contraatacan y me dicen, en voz baja (como si nos fuese a escuchar el local entero):

- Pssss... ¡Jack! ¡Mira! ¡Esa te está mirando!
- ¿Quién? ¿La borracha de la columna?
- Ojalá... pero no. Del grupo que están a su izquierda, la morena, la más alta.
- Pues no está mal... y tiene el pelo de un color normal.
- ¡Va, acércate y demuestra que estás de nuevo en el "mercado"!
- Paso.
- No me jodas...
- ¡No insistas! ¡He dicho que paso!

Comienza así un animado diálogo entre mis amigos para establecer un plan estratégico de ataque a la morena, que yo no tengo intención de llevar a cabo. Como he hablado antes, aquí entra en juego de la fantasía que a mis amigos/as les encanta, mientras yo tardo poco en cansarme de seguirles el juego (porque con tanto cachondeo al final se lo acaban creyendo de verdad). De improviso, la morena alta y una amiga están al lado y se me presentan. Al final quien rompe el hielo no soy yo, ni la morena, ¡es la amiga! Verla fue algo así...

¡Hola! Me llamo P.
Vale... lo siento; quizás he exagerado un poco con ésto; pero aquí quien cuenta la historia soy yo y quería poner ese gif de cualquier forma. Era una chica morena y bajita, de grandes ojos marrones y vestida de negro (al menos yo la recuerdo así). Ambos actuamos con naturalidad y educación. Nos pusimos a hablar un poco bajo la atenta mirada de mis amigos/as, la alta morena que progresivamente iba haciéndose para atrás para alejarse y volver a su grupo y el tipo de al lado... Sin embargo, a pesar de la amabilidad y la cordialidad con la que ambos habíamos comenzado la conversación (preguntándonos lo típico de siempre: como te llamas, a qué te dedicas y todo eso), pronto comencé a sentir esa sensación incómoda de una conversación que sabes que no llega a ninguna parte. No había feeling, ni química, ni nada (al menos por mi parte... por la suya no lo sé...). Por eso acaba hablando ella, mientras yo asiento de esta forma:

¡No me digas! ¡Qué interesante!
Claro... con lo tímido y correcto que soy nunca logro abandonar estas situaciones, que se producen en muchos más ámbitos de la vida diaria más allá de  un pub el sábado por la noche. Menos mal que tengo una paciencia (casi) infinita. Por tanto, la conversación sigue y sigue hasta el punto en que se agota. Es entonces cuando se produce el incómodo momento de...

Bueno... ¿y ahora qué hago?
Después de un "Me alegro de haber hablado contigo Jack", una sonrisa y un beso de despedida, P. se retira con dignidad (pues hay que reconocer que le echó huevos, y eso siempre es digno de admirar), volviendo con su grupo de amigas. Mientras tanto, yo, permanezco impasible, paralizado ante lo que acaba de ocurrir, aunque rápidamente mis amigos/as se acercan a mi...

¡¿Qué ha dicho?! ¡¿Qué ha dicho?!
- Nada... Me ha hablado de ella. Que trabaja en una clínica dental, que no suele venir mucho por aquí porque es de...
- ¡Vale! ¡Vale! ¿Pero y qué tal?
- ¿Qué tal de qué?
- Pues eso... que qué tal.
- Nada...
- Mira, al menos "ya" has ligado esta noche. -Pienso: ¿Qué queréis decir con "ya"?-
- Si, "ya"... hurra... vamos a celebrarlo...

Uy... si... ¡Toma ya! (Sarcasmo)


Cuarta parte: las consecuencias.

Después de pasar buena parte de la noche allí, poco antes de que vayan a cerrar el local comenzamos a decir que es hora de volver a casa. Es curioso como todo el mundo se da cuenta que es hora retirarse a dormir pero nadie se mueve... Aún tardamos un rato en irnos con el rollo de "Esta canción me gusta" o "Espera que me acabe la copa". Total, que tentando a la suerte, P. vuelve a acercarse... (esta vez sin escolta ni nada... ¡Joder! ¡Cómo admiro a esta mujer!).

Yo me acojono... porqué negarlo.
Pero no pasa nada excepcional. El gif de antes es una exageración, aunque involuntariamente se piense. Me dice que ellas ya se van porque aún tienen que volver a su pueblo. Le doy dos besos e intercambiamos algunas palabras más. La verdad es que lo hacemos de un modo muy cordial... y aunque la chica no me interese, reconozco que da gusto conocer a gente así. Es infinitamente mejor eso que las personas cansinas que no entienden conceptos tan básicos como educación o respeto y que parece que no se dan por vencidos por nada (o que no se enteran de nada). Más vale cortesía y educación que hacerse el cansino, o algo peor... que en el caso de P. me imagino que hubiese sido algo así:

¡Apiádate de mi, que soy opositor!
Al poco rato de irse P., nosotros nos vamos también. Entonces Nuerb, mi amigo de toda la vida, me mira viendo que ha logrado sacarme de fiesta después de tanto tiempo y que lo he pasado muy bien. Aunque yo también lo animé a salir a él, no creáis que él tampoco es muy fiestero... Desde luego nos hemos reído (no de P., sino de la noche en general), nos miramos y consolidamos nuestros mutuos pensamientos sin necesidad de decir ni una sola palabra.

Pues ha estado bien la noche... si.


Conclusión.

Definitivamente salir y descansar un poco estos días de Semana Santa me ha venido bien. Ya no solo por liberar tensión de las oposiciones, sino porque poco a poco, con la llegada de la primavera, vuelvo a coger ilusión y a recargar las baterías. Tengo ganas de hacer más y más cosas y salir de mi reclusión, disfrutando con los pequeños momentos de la vida, porque como ya he dicho en otras ocasiones, de todo se sale, y si es con una sonrisa, mejor. Por eso hoy me he ido a comer a la playa, creo que era la forma perfecta de cerrar mi Semana Santa particular.